CASTRISMO: EL PRINCIPAL CONRRUPTOR DE LA NACIÓN CUBANA

Nelson Núñez Dorta
Exiliado Cubano en Querétaro, México.
(www.miscelaneasdecuba.net).- Ha transcurrido más de medio siglo de “revolución cubana”, cincuenta y un años de educación comunista, de combate ideológico y adoctrinamiento sistemático para la creación del “hombre nuevo”. Son varias las generaciones educadas en el pensamiento y la llamada “moral comunista”.

Desde el asenso al poder de los Castro comenzó una cruzada contra todo lo que se consideraba la cultura y el actuar del sistema capitalista. Así se identificaron un rosario de conductas y actitudes, que fueron calificadas como debilidades o desviaciones ideológicas, tendencias negativas , lacras, rezagos del pasado, conductas antisociales y por tanto contrarrevolucionadas y fueron perseguidas con saña, para erradicarlas definidamente de la nueva sociedad y expulsarlas para siempre del país, pues según el castrismo, con la salida de los primeros miles de emigrantes se marchaba de Cuba “lo peor del genero humano”.

Con el objetivo de la creación de esa nueva conciencia ciudadana se fundó un inmenso aparato de orientación revolucionaria, donde se ubicaron los comunistas más capaces y fieles. Bueno, quizás los más fieles y como medida de asepsia ideológica, el pueblo de la isla quedó bloqueado totalmente a la peligrosa influencia política y cultural del mundo exterior.

En la educación, se estableció de forma obligatoria la instrucción comunista. Toda la población, sin distinción de edad y sexo quedó incluida en organizaciones “revolucionarias”, con un control centralizado para educarse, orientarse y defender las conquistas del socialismo. No faltaron las profilácticas y frecuentes “ofensivas revolucionarias” para apartar y barrer con el lastre, que dañaba el avance de tan “ejemplar proceso”.

Todo ese andamiaje aún existe y funciona en nuestra patria, pero en la práctica parece que nunca ha dado los resultados esperados. Pudiéramos decir que lo único logrado con cierto éxito por el castrismo, ha sido silenciar a un pueblo, utilizando como herramienta más afectiva, la represión e intimidación sistemática y la falta de garantías procesales.
 
Cuando hoy se habla en Cuba de corrupción, parecería que se ha descubierto un nuevo tipo de virus muy peligroso, que según los expertos puede llegar a destruir al régimen, algo que no dudo ocurrirá inevitablemente.

Pero, para mi, únicamente se trata de una nueva mutación de un mal, que acompaña al sistema totalitario castrista desde sus inicios, en el que la vieja casta burocrática y sus nuevos cuadros poseen y disfrutan de todo lo que carecen millones de personas a cambio únicamente de obediencia y servilismo hacia el selecto grupo de poder.

Esa es sin dudas la mayor corrupción y la fuente generadora de tanta podredumbre. Recordemos que Lage y Pérez Roque fueron apartados deshonrosamente de “las mieles del poder”, reconocidas como tal por el viejo tirano, por un supuesto intento de independencia de la línea oficial.

Esta nueva “ofensiva revolucionaria”, lanzada por Raúl Castro contra la corrupción, no estará dirigida al corazón del problema, que es el reconocimiento de la progresiva descomposición moral de un régimen de castas, donde las “instancias superiores” que son sin dudas las más corruptas, permanecen intocables. Se requerirá, para no dar la percepción de impunidad, de nuevos chivos expiatorios y el sistema seguramente los proporcionara, los tiene a mano, porque los conoce y no será la primera ves que esto ocurre.
 
Para combatir realmente la corrupción en Cuba habría que comenzar, como ejemplo, por las lujosas residencias que en zonas especiales ocupan todos los dirigentes de alto nivel y los familiares de estos, viviendas que son las mismas que pertenecieron a aquella burguesía siquitrillada* y obligada a abandonar su país.
 
¿Cómo las adquirieron los nuevos líderes? ¿Cuánto pagaron por esas propiedades y sus lujosos mobiliarios? Se deberían auditar también sus numerosas haciendas para el ocio, sus autos, sus altos índices de consumo en alimentos, bebidas, licores, ropas, calzados, perfumes, sus viajes de placer, sus negocios y propiedades fuera del país, en fin, sería una muy larga lista de prebendas que ellos prefieren ignorar y que el pueblo conoce muy bien, pero que no puede denunciar sin correr el riesgo de ser condenado por difamar de las autoridades “revolucionarias”.

Como escribiera el cantante y compositor Pedro Luis Ferrer, de esta clase dirigentes, autoproclamada, ejemplo puro de moral socialista;….que, mientras hablan de restringir comen y beben como los reyes y dan a sus hijos autos lujosos.
 
¿Qué queda entonces para los cubanos de a pie, viviendo en medio de una interminable crisis económica, con salarios de miseria, casas en pésimo estado y un permanente racionamiento alimentario?
 
La respuesta es clara, simular ante el aparato represivo político, pero tratar de “inventar” y “ resolver” apropiándose en sus centros de trabajo de todo lo que pueda ser útil, para abastecerse, cambiar o vender y satisfacer así, aunque sea mínimamente las necesidades básicas de sus familiares. Necesidades y carencias que nunca han conocido los hijos y familiares de la “nomenclatura” cubana.

Esa es la forma en la que el régimen ha obligado a vivir al pueblo. Por tanto es la tiranía y su mal gobierno la principal corruptora de la nación cubana. Ellos hablando de igualdad, establecieron las diferencias y se separaron del pueblo, impidiendo el control de sus acciones y la denuncia oportuna en casos de corrupción. Ser militante, dirigente o agente de los cuerpos represivos, se convirtió en Cuba en una verdadera patente de corzo y únicamente en casos aislados y en extremo escandalosos, que han trascendido el hermético aparato de desinformación castrista, el régimen se ha visto obligado a actuar contra sus fieles seguidores.

Recordemos que hace pocos años la dictadura preparó un ejercito de trabajadores sociales , que según palabras de Fidel Castro, “serian verdaderos combatientes de la revolución y saturarían la Habana” ,con la finalidad de acabar para siempre con el desvío de recursos, el mercado negro y otras formas de corrupción. Decía el tirano que esos eran los primeros pasos de una indetenible ofensiva que pondría las cosas en su lugar y sin dudas así fue. El agua regresó a su nivel y la gran mayoría de aquellos aguerridos jóvenes se percataron que para ellos era mejor asumir la forma de vida del pueblo, que intentar combatirla y condenarse carecer de todo, lo que sus jefes si podían disfrutar sin riesgo alguno.
 
En una tiranía donde la obediencia y la simulación ha impuesto los meritos, la decencia y la dignidad son cualidades que han quedado olvidadas y sólo se utilizan como herramienta para la propaganda de la dictadura o son defendidas por las valientes voces de quienes han estado dispuestos a pagar el alto precio de la disidencia política contra tanta inmoralidad.
 
 Hoy la corrupción engendrada por el propio sistema lo esta ahogando y por ello se ven obligados a una nueva “ofensiva”. Estamos seguros que el flamante ejercito de auditores encontrará tantas violaciones y delitos como los que se les permitan encontrar y el proceso será detenido a tiempo, para que el nivel de las heces no alcance las altas esferas del gobierno. Como ya mencione, aparecerán las necesarias víctimas y las condenarán “ejemplarmente” en un intento por detener, lo indetenible.
El hedor de la podredumbre del castrismo, ya se extiende fuera de la frontera de la isla.

Comentarios

Foro Sao Paulo, política y crimen
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  (www.miscelaneasdecuba.net).- Los enemigos de la libertad no descansan. Siempre están al acecho, en busca de oportunidades que les permitan controlar sociedades y gobiernos y el Foro de Sao Paulo, más allá de su efectividad desestabilizadora y antidemocrática, es el instrumento internacional más vigoroso en el hemisferio que poseen los liberticidas.
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[30-07-2019]
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Escritor y politólogo
Foro de Sao Paulo: La Internacional castrocomunista (1). El derrumbe del Muro de Berlín y la disolución de la URSS dos años después, no significó la caída del comunismo. El comunismo se mutó. El dictador cubano Fidel Castro fue el arquitecto y autor intelectual del rescate del comunismo internacional. (www.miscelaneasdecuba.net).- La Unión Soviética (URSS) no inventó el comunismo, pero sí fue el primer Estado moderno en implementar exitosamente este sistema. La versión del socialismo/comunismo que sobrevivió la guerra entre las facciones de las internacionales del siglo XIX fue la pseudocientífica que confeccionaron Karl Marx y Friedrich Engels.
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[30-07-2019]
Pedro Corzo
Escritor, Periodista y Editor
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