EN TORNO AL PRONUNCIAMIENTO DE LA CTC Y LOS CAMBIOS EN LA ECONOMÍA CUBANA

Elías Amor Bravo
Economista ULC
(www.miscelaneasdecuba.net).- En la dictadura comunista de los hermanos Castro, el papel del sindicato único como correa de transmisión de las decisiones de la cúpula dirigente no puede ser más claro. Ahora tenemos un ejemplo más.

El “Pronunciamiento” del Secretario Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba, CTC, publicado en Granma hoy, confirma lo alejado que está el modelo de relaciones laborales de la Isla de la realidad sindical occidental, la escasa defensa que de los intereses de los trabajadores realiza ese denominado “Sindicato” y la vergüenza que supone, para los que defienden la existencia de un sindicalismo libre, democrático y plural, este papel lamentable de la CTC.

El Pronunciamiento, tras realizar un enunciado de corte fascista en el que, cito textualmente “hay que mejorar la disciplina y eficiencia (…) el deber de los cubanos es trabajar, y hacerlo bien, con seriedad y responsabilidad, lograr un mejor aprovechamiento de los recursos de que disponemos para satisfacer así nuestras necesidades”, está dirigido fundamentalmente a justificar la decisión del régimen de echar a la calle a más de 500.000 trabajadores estatales hasta el primer trimestre de 2011.

Y añade, “es conocido que el exceso de plazas sobrepasa el millón de personas en los sectores presupuestado y empresarial”, “nuestro estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas de servicios y presupuestadas con plantillas infladas y pérdidas que lastran la economía, resultan contraproducentes, generan malos hábitos y deforman la conducta de los trabajadores”. Más claro, agua.

Cualquier enunciado sindical de estas características sería impensable en un país europeo o de América Latina. Me atrevo a afirmar, en cualquier país civilizado, donde los sindicatos están para defender los derechos adquiridos de los trabajadores, mejorar sus condiciones de vida y garantizar que las relaciones laborales contribuyan al desarrollo social. No es posible que aquellos que se autodefinen como defensores de los trabajadores, se apunten a un plan de las características que asume el régimen castrista sin una mínima crítica, sin una exigencia mínima que plantee a las autoridades alguna reflexión sobre la barbarie económica que van a acometer.

Se equivoca la CTC, como se equivoca el régimen castrista, al presuponer que el trasvase de efectivos excedentes del sector estatal a las empresas y actividades que funcionan dentro de los estrechos marcos de la actividad privada en Cuba, será directo.

Como ya he podido exponer en otra ocasión, nada garantiza que un trabajador que ha estado desempeñando sus funciones en una actividad estatal pase a los sectores que según la CTC precisan personal, como “petróleo, la construcción, la biotecnología, la industria farmacéutica y el turismo, asimismo se impulsan otras producciones de bienes y se ampliará la exportación de servicios, lo que también generará fuentes de empleo”.

Además el ritmo de creación y consolidación de nuevas actividades productivas en la Isla no dependerá sólo de la voluntad de las autoridades y la concesión de licencias, sino de la existencia de un marco estable y adecuado para la actividad económica, lo que en este momento, es evidente que no existe.

Cualquiera que conozca las entrañas de estas nuevas actividades sabe las dificultades para obtener trabajadores cualificados y adecuados a las tareas, por lo que nada garantiza que las cosas puedan ser tan fáciles. En cuanto a los requisitos de “idoneidad” que fija la CTC para ir cubriendo los puestos, parece que va a existir una prioridad como siempre para los cuadros afectos del régimen y la militancia, de modo que este “trasvase” puede volver a convertirse en un mecanismo más de recompensa o castigo, en línea con las políticas de control, represión y coerción que sufren los cubanos a lo largo de su vida de un régimen cuya esencia y naturaleza es esa.

Pero es que además, la CTC no muestra en su Pronunciamiento el más mínimo sentimiento de adhesión o preocupación por los trabajadores cubanos, y cito textualmente, “todo este proceso se efectuará sobre bases y normas nuevas y se modificará el actual tratamiento laboral y salarial para los disponibles e interruptos, pues ya no será posible aplicar la fórmula de proteger o subsidiar salarialmente de forma indefinida a los trabajadores.

En la identificación, traslado y ubicación hacia otras labores tendrá un papel muy importante la gestión y disposición personal del interesado”. El “salto en el vacío” de la organización sindical la pone al borde de un abismo en el que las transformaciones emprendidas por el régimen pueden suponer su contestación social más amplia.
Hasta los salarios aparecen como un nuevo elemento en el debate, y la apuesta por el pago en “función de incentivos y productividad” entra en el lenguaje de esta organización sindical como si se tratase de una organización de empresarios. Qué lejos queda el diseño de una “sociedad socialista” de trabajo igual con paga igual, o  la “gigantesca obra de la revolución” y majaderías similares en las que ya nadie cree en Cuba por fortuna.

Si el Pronunciamiento de la CTC iba dirigido a conseguir la “unidad de todos los trabajadores”, asumiendo que al sindicato le corresponde “actuar (…) con un alto nivel de exigencia y mantener el control sistemático de la marcha de este proceso”, yo creo que van a conseguir más bien todo lo contrario. Porque hay algo que tengo muy claro, ya que creo en la empresa privada y sus capacidades para transformar la sociedad, si el proceso realmente funcionase bien, el paso de los trabajadores a la economía privada debería suponer precisamente una reducción del control sistemático que busca la organización unitaria y una progresiva pérdida de lealtad hacia el régimen y sus instituciones.

En ese sentido, el Pronunciamiento de la CTC, que también busca la referencia protectora del Partido único, tiene mucho de carta de defunción del sindicato, cuya viabilidad queda comprometida con los mismos cambios anunciados y defendidos.

Comentarios

Foro Sao Paulo, política y crimen
[06-08-2019]
Pedro Corzo
Escritor, Periodista y Editor
  (www.miscelaneasdecuba.net).- Los enemigos de la libertad no descansan. Siempre están al acecho, en busca de oportunidades que les permitan controlar sociedades y gobiernos y el Foro de Sao Paulo, más allá de su efectividad desestabilizadora y antidemocrática, es el instrumento internacional más vigoroso en el hemisferio que poseen los liberticidas.
Fidel planeaba esclavizar a los trabajadores cubanos desde el principio
[30-07-2019]
Huber Matos
Huber Matos a la derecha y Fidel Castro a la izquierda en la entrada a La Habana en enero de 1959. Foto: cortesía del autor.   (www.miscelaneasdecuba.net).- Por décadas se ha debatido sobre el fracaso económico del castrismo, señalando que es el resultado de la estatización de la economía cubana. La pobreza de los trabajadores cubanos es consecuencia de tal centralización, que sería o es el resultado de la aplicación del marxismo-leninismo.  Sin embargo el control directo de la economía por parte del estado obedece a la necesidad de mantener a los trabajadores en un estado de obediencia y servilismo que no les permitan tener otra necesidad que la supervivencia material. 
Foro de Sao Paulo: La Internacional castrocomunista
[30-07-2019]
Julio M Shiling
Escritor y politólogo
Foro de Sao Paulo: La Internacional castrocomunista (1). El derrumbe del Muro de Berlín y la disolución de la URSS dos años después, no significó la caída del comunismo. El comunismo se mutó. El dictador cubano Fidel Castro fue el arquitecto y autor intelectual del rescate del comunismo internacional. (www.miscelaneasdecuba.net).- La Unión Soviética (URSS) no inventó el comunismo, pero sí fue el primer Estado moderno en implementar exitosamente este sistema. La versión del socialismo/comunismo que sobrevivió la guerra entre las facciones de las internacionales del siglo XIX fue la pseudocientífica que confeccionaron Karl Marx y Friedrich Engels.
Bolivia y Nicaragua, franquicias del castrochavismo
[30-07-2019]
Pedro Corzo
Escritor, Periodista y Editor
  (www.miscelaneasdecuba.net).- Tal parece que un número notable de políticos, dirigentes sociales, analistas, agencias internacionales veladoras por la gobernabilidad y los derechos humanos, además, de periodistas y medios de prensa, tienden a ignorar que Bolivia y Nicaragua son dos regímenes que cumplen al detalle las pautas del fracasado Socialismo del Siglo XXI, que incomprensiblemente sigue gobernando.
Suscripciones a Misceláneas de Cuba
Edición electrónica
Suscríbase para adquirir la revista
Colaboraciones
Envíe colaboraciones digitales a: colaborar@miscelaneasdecuba.net
Misceláneas de Cuba autoriza la reproducción de los textos aparecidos en su página digital y su revista impresa siempre y cuando se les indiquen como fuente.
Misceláneas de Cuba no comparte necesaria-mente las ideas vertidas en los artículos firmados, las cuales son responsabilidad de sus respectivos autores. La línea editorial de esta publicación quedó recogida en el artículo de fondo de su edición fundacional Pasando Revista a las Razones de la Revista.