PRENDA JUDÍA, SANFANCÓN Y LA VERDAD. CORTÍSIMO ENSAYO SOBRE UN COMPLICADÍSIMO ASUNTO

Julio César Soler Baró
Redactor de Misceláneas de Cuba

(www.miscelaneasdecuba.net).- Introducción

Si la materia es todo aquello que existe fuera e independientemente de la conciencia humana, la realidad por su parte es todo eso cuya existencia, incluyendo al hombre mismo, es inherente a la conciencia humana. La verdad entonces, categoría Positivista, es el criterio que define cómo la realidad existe[1].

Una cosa es la materia y otra la realidad, y la verdad la causa de que comúnmente suela erróneamente vérselas como sinónimos,o lo que es aún peor, como lo mismo. La verdad es una manifestación de la materia y no viceversa y la realidad el producto de la verdad.

Cognitivamente hablando puedo asegurar que el ser humano es quien produce la verdad como resultado de su constante clasificación acumulativa en su perenne interacción con otras materias.
Si apoyados en los postulados de estos y de otros Social Deterministas, asumimos como Peter Berger y Thomas Luckmann en el libro “The Social Construction of Reality”, que la realidad es una construcción social, entonces podremos demostrar científicamente, en este artículo, que la verdad es relativa al contexto material que necesariamente realmente la crea.

La verdad

Imprescindible aclarar que la verdad, nunca única, fuera de un contexto científico no es menos cierta, sino solo una verdad no científica. La verdad científica a su vez es aquella que puede ser negada, repetida y falsificada, y por lo tanto erróneo entenderla como homogénea o única, características que definitivamente distinguen a esta última de otras verdades.

Pero a pesar de la existencia de los abarcadores Paradigmas Científicos que indudablemente nos permiten reconocer a las verdades científicas, suelen existir, incluso bajo un mismo axioma científico, varias verdades científicas, antagónicas entre sí, sobre una misma materia o manifestación de la materia. La consecuencia inmediata es entonces la producción de diferentes realidades científicas.

El objeto superimpone en el sujeto, esto es, el objeto cobra valor a partir de nuestra concientización del mismo y como resultado directo del uso que de este hagamos.
Maraña.122x58.Óleo sobre tela

El valor de la verdad está sujeto al funcionamiento, favorable o no, de la realidad en nuestro contexto, ya que siendo esta quien determina el cómo la realidad existe, depende entonces de que la realidad funcione, de que la realidad satisfaga nuestra necesidad primera: la necesidad de ser, de existir, de sobrevivir en nuestro contexto material. Esto quiere decir “ser” mediante la creación de las estructuras sociales, como por ejemplo el lenguaje cotidiano, que fundamentadas en la verdad por nosotros asumida, hagan posible nuestra existencia.

Un reloj que no da la hora no es un reloj, solo a veces, pero basta una vez tal anomalía para que el tiempo sea de inmediato mentira y que consecuentemente nuestra realidad, al menos momentáneamente, se derrumbe.

Una perspectiva exterior  puede estar basada en axiomas completamente “verdaderos”, y sin embargo al mismo tiempo no-científicos, como en Cuba, cuando lejos de todo contexto religioso suele afirmarse que “Los judíos” son buenos para hacer negocios y que por ende estos siempre tienen dinero, o que “Los judíos” son astutos y entonces nada recomendable el fiarse de ellos.

Los prejuicios comunes, las verdades del diario; como aquellas establecidas no solamente en la sociedad cubana, tienen sus raíces en la formación de la identidad de la inmensa mayoría de las naciones. Son verdades a menudo conscientemente emplazadas allí donde los cimientos de una identidad común serán posteriormente afincados. Ideas luego fijadas o disueltas junto al resto de los símbolos que entonces conforman una determinada “cultura”, siendo estos símbolos transmitidos con la ayuda de agentes sociales como el lenguaje cotidiano, la religión y el sentimiento de pertenencia etc.

Véase a la cultura como a la red de instituciones sociales que definen un determinado contexto, no necesariamente siempre relacionado con las llamadas “bellas artes”.

Los prejuicios comunes, las verdades del diario son el resultado de la interacción entre las fuerzas en consenso y aquellas en disenso, entre lo establecido y lo no establecido, entre norma y oposición, entre lo público y lo privado.

Quiero dejar bien sentado que el racismo, la xenofobia y el antisemitismo son conductas  de las que yo clara y resolutivamente tomo distancia, conductas que sencillamente desprecio; pero es altamente interesante el cómo personas que igualmente desprecian tales manifestaciones de la miseria humana por separado, son sin embargo capaces de servirse de la suma de las mismas, envueltos en el diario, incapaces de reflexionar sobre el asunto.     
                                                                                       
“The reality of everyday life is taken for granted as reality. It does not require additional verifications over and beyond its simple presence”[2]

La corona cristiana, los judíos y la esclavitud transatlántica. Los chinos.

Cuba fue colonizada en 1492 por cristianos españoles católicos y jesuitas que veían en el Judaísmo a un contrario, por lo tanto todo cuanto guardaba relación con los judíos quedó en nuestra ínsula, como en el resto de las colonias españolas de entonces, consecuentemente estigmatizado.

El Cristianismo era en aquel momento la norma, mientras que cualquier otra forma de culto a lo “Transcendente” era tildada como falsa fe, embuste, herejía.

Por otra parte el Catolicismo y el Judaísmo son estructuralmente incompatibles, ya que el primero precisa de un profeta que los más antiguos como tal no reconocen. El primero necesita del segundo y no viceversa, una relación paralela a la establecida entre la realidad y la materia.

El Catolicismo y “la religión Yoruba” sin embargo, sí tienen una estructura similar, digamos análoga: en lo más alto un poder supremo o dios, luego varias deidades o santos subordinados a este máximo poder, siguiéndoles los ángeles, después las almas en diferentes niveles de iluminación o desarrollo, luego el clero y finalmente en la base de esta pirámide de poder, los feligreses.

Por eso fue posible que con el tiempo en Cuba, estas dos últimas tradiciones religiosas consiguiesen cohabitar, asimilándose aquí mutuamente y de manera muy particular.

El Catolicismo y  la religión Yoruba se convirtieron paulatinamente en la manera oficial, genuinamente cubana, de profesar la fe hacia lo trascendente. No es raro ver un cura santero en Cuba ni el que un babalawo te mande a robarte una misa en el Ilé Olófin o Casa de Dios, es decir en la iglesia Católica. Mientras que el Judaísmos ha continuado en Cuba siendo “el otro”, lo diferente, de algún modo aunque hoy menos conscientemente, lo falso, el engaño, la plaga.

Una experiencia similar ocurre con relación a los chinos, también estos junto a los españoles, los esclavos africanos y algunos indígenas, parte determinante de la “identidad cubana”.
Los chinos representan en Cuba lo parecido y sin embargo diferente, por ejemplo: si de pronto aparece en Cuba una especie de plátano cuya procedencia es desconocida, de inmediato puede esta variedad ser nombrada plátano chino, sin que nadie se asombre ni deje de comprender que la nueva especie de plátano no tiene necesariamente que venir originalmente de la China geográfica sino que quiere decir lo conocido diferente.

En el contexto religioso cubano suele decirse que “trabajar” con espíritus chinos es rentable y relativamente fácil, ya que las almas chinas son obedientes, trabajan duro, meticulosamente y exigen poco a cambio. Aunque también se asegura que la brujería que te eche arriba un chino solo otro chino te la puede quitar de encima, y que esta última ayuda los chinos suelen, por fidelidad a su compatriota, negarla.

Afirmaciones que no tienen otra base que la creencia de que los chinos son muy fieles y unidos entre sí y que en lo terrenal son obedientes, trabajan duro, meticulosamente y exigen poco a cambio.

      “Me engañaron como a un chino”*

A mitad de los 1860 los chinos fueron llevados a Cuba atraídos por las falsas promesas de que se convertirían en colonos, cuando en realidad el poder colonial español les maltrató tanto que en condiciones de semi-esclavitud en la plantación compartieron barraca con los negros y en las cuarterías en las ciudades. Dando esto lugar a que un buen día además del mulato y la mulata achinada naciese el primer santo chino Cuba y le llamaron Sanfancon[3].

    La sociedad dibujada en el cielo

Como Émile Durkheim asumo que la religión es la sociedad pintada en el cielo y por consiguiente cuestiono si no es así que, estas “verdades populares” o “verdades civiles” establecidas en Cuba sobre los chinos y especialmente las relacionadas con los “Judíos”, han contribuido decisivamente a la creación del concepto “Prenda Judía”.

La “Prenda Judía” es una suerte de objeto religioso, una entidad y al mismo tiempo una herramienta de culto cuya apariencia varía, según los requisitos de cada casa religiosa y del oficiante encargado de la misma.

Generalmente esta entidad, como el resto de las reliquias dentro y fuera de la tradición religiosa cubana, es utilizada con el fin de alcanzar éxitos en la vida social, buena salud, riquezas de toda índole, diversas maneras de protección etc. Pero las diferencias entre esta y el resto de las aldabas utilizadas en Cuba para llamar a las puertas de lo divino, comienzan desde el momento mismo en que dicho objeto desciende de una cultura religiosa africana cuya estructura, a diferencia de la Yoruba, no es compatible con la estructura de la religión Católica Cristiana.

La Selva Infinita. 83mm x 43 mm. Óleo sobre tela.


No está de más el afirmar que tampoco lo es con la cultura Yoruba, a pesar de ambas coexistir en el oeste africano, en la manigua cultural cubana y de haber sido influidas por la emigración Bantú. Me refiero a la cultura Bacon
La “Prendas Judía “adquiere su nombre en Cuba, por el hecho de que los habilitadores de estos objetos no reconocen alianza ni subordinación a la tradición Cristiana Católica impuesta primeramente por los esclavistas europeos y sostenida luego por los mestizos caribeños. Por ende este objeto de poder no lleva crucifijos en su andamiaje ni “decorado”. Característica que visiblemente le libera entonces de los compromisos con la tradición religiosa Cristiana Católica y también con la Yoruba en Cuba. La tradición Yoruba cubana comienza con el bautizo en el Ilé Olofin o Iglésia Cristiana. La “Prenda Judía “es prenda no bautizada.

Por consiguiente la “Prenda Judía” es a menudo utilizada en rituales cuya moral y liturgia son cuestionadas tanto desde la tradición Yoruba como desde la Cristiana Católica cubana.

Un “buen cristiano” no tiene una “Prenda Judía” en casa ni nada que hacer con esas cosas; dice “la abuela yoruba y católica cubana”.

A estas entidades comúnmente se las percibe y describe como peligrosas, incluso para aquellos interesados en sus servicios, ya que la “Prenda Judía” en sí es “traicionera”.

Según las tradiciones Cristiano Católicas  y Yoruba cubanas, al no estar la “Prenda Judía” sujeta a leyes superiores, esto quiere decir no al Dios cristiano mediante la aceptación del Cristo y de los Evangelios ni a los 16 mandamientos de Ifá recogidos en el Ifá Oddu Iká –Fún, es difícil controlar o prever sus “movimientos”.  Estas entidades pueden volverse hacia quien la arrea o trabaja exigiendo de este sacrificios imposibles o impensables a cambio de sus favores o en el peor de los casos ocasionarle al mismo difíciles pérdidas[4].

La “Prenda Judía” no tiene necesariamente que estar relacionada con una persona o personas de ascendencia judía, sino que el no reconocimiento de los poderes católicos automáticamente le asignan esta “identidad”, identidad que la misma comparte con todos aquellos objetos empleados en la tradición Yoruba cubana o relacionados con la misma, que no hayan sido montados o confeccionados por un sacerdote o sacerdotisa autorizado/a  según dicha tradición.

                                                                   
                    Conclusiones

Los ejemplos tratados en este artículo demuestran cómo una verdad no-científica: aquella que no puede ser negada,  ni repetida ni falsificada, como la que en Cuba suele indicar que “Los judíos” son buenos para hacer negocios y que por ende estos siempre tienen dinero, o que “Los judíos” son astutos y entonces nada recomendable el fiarse de ellos; no es menos cierta en el contexto religioso cubano.
 
Postulados como estos, fundamentados en axiomas absolutos como los Evangelios o el Tratado de Odduns funcionan perfectamente en el contexto que para su propia supervivencia, ellos han creado y definen.

Incluso aquellos que no toman estos fundamentos como ciertos, están sin embargo aun de manera inconsciente obligados a asumir, someterse o a enfrentar el hecho de que para algunos estas verdades sean incuestionablemente ciertas en el contexto religioso cubano.

Comentarios

Nota informativa de la Redacción 
[01-08-2014]
Mileydi Fougstedt
Redactora
  (www.miscelaneasdecuba.net).- Entre el 1 y el 19 de agosto no se actualizará la página producto de vacaciones y desarrollo de la página. Lea las noticias aquí..Atentamente, Redacción de Misceláneas de Cuba.
Le tocan y ella suena
[30-07-2014]
Julio César Solér Baró
Redactor de Misceláneas de Cuba
Cortesía del autor.   (www.miscelaneasdecuba.net).- Lo que realmente indican las palabras en la imagen a la izquierda es que la mujer actúa por reacción, inducida, por fuerzas externas que no comprenden a su libre albedrío.
Los políticos, sus promesas y el poder
[03-07-2014]
Julio César Solér Baró
Redactor de Misceláneas de Cuba
Almedalen, Visby, en la isla de Gotland. Foto: commons.wikimedia.org   (www.miscelaneasdecuba.net).- Estoy absolutamente convencido de que el hecho de que los políticos digan una cosa, ahora durante la semana de la política sueca en Almedalen, justo antes de las elecciones, y que luego hagan otra cosa o lo contrario, no sólo se debe al cinismo embustero de algunos  de ellos, sino en gran medida a una estructura social que no les permite hacer lo prometido.
Productos latinos en la puerta de tu casa
[02-07-2014]
Mileydi Fougstedt
Redactora
Foto: donpepe.se   (www.miscelaneasdecuba.net).- ¿Tienes ganas de tomarte una malta o hacerte un batido de guanábana? No tienes que esperar más visita esta página http://www.donpepe.se/ y encontrarás varios productos que te recordarán sabores de la niñez. Y si compras por un mínimo de 260 coronas te lo traen a la casa gratis. 
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