El alcoholismo en Cuba: una estrategia dictatorial para evitar posibles estallidos sociales

Yusmila Reyna Ferrera
Directora de APLOPRESS, corresponsal de Misceláneas de Cuba
Foto: Cortesía de Yusmila Reyna Ferrera.

(www.miscelaneasdecuba.net).- Las necesidades que emergen en el desarrollo de los procesos sociales se van configurando de acuerdo a las problemáticas, tendencias y contradicciones que se originan en la trama de las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales en los diferentes contextos. Esta dinámica influye en las transformaciones de la sociedad a nivel global.

Una de las problemáticas más impactantes es el uso de drogas legales e ilegales, ya que provoca diariamente la pérdida de vidas y de valores en todas las regiones del mundo. Siendo generadora, además de contradicciones en el ámbito social, institucional, interpersonal y  personal.  

Los países a nivel internacional reconocen y han tomado conciencia de este flagelo de la Humanidad y se unen en la lucha y cooperación contra el tráfico y la prevención del uso indebido de las drogas, así como la violencia generada por las mismas. La Organización de Naciones Unidas lidera  estos propósitos a través de las políticas a seguir por todos sus miembros.

En la mayoría de los gobiernos constituye una prioridad estatal la existencia de programas y planes antidrogas, que se concretan en estrategias a nivel comunitario, escolar y familiar esencialmente. 

En  Cuba el trabajo preventivo se  estructura a partir del Plan Maestro de la República y de la Comisión Nacional de Drogas, que se concreta mediante un programa nacional integral de prevención, con cinco estrategias donde se incluyen diferentes ministerios estatales y la rectoría del Ministerio del Interior (Programa Nacional Integral de prevención del uso indebido de drogas, 1999).

Sé es parte de varios instrumentos de lucha contra las drogas como son: la Convención Única de Estupefacientes de 1961, La Convención de Naciones Unidas Contra el tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988 y del Convenio de Sustancias Psicotrópicas de 1971.

Por otro lado,  se establecen relaciones con varios organismos internacionales: Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas desde 1986, Mecanismo de Cooperación, Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas desde 1986, Mecanismo de Cooperación y Coordinación de Naciones Unidas sobre Drogas para el Caribe. Mecanismo de Cooperación sobre Drogas entre la Unión Europea, América Latina y el Caribe, Organismo encargado del Enfrentamiento al Tráfico Ilícito de Drogas en América.

A la par en el país se le da tratamiento a las personas vulnerables o que ya han tenido contacto con las drogas mediante la Comisión de Prevención y Atención Social, Grupo de Ayuda de Alcohólicos Anónimos, Línea Confidencial Antidrogas, Centro Comunitario de la Salud Mental, etc.
Dentro de los objetivos nacionales se encuentran potenciar la participación activa y cohesionada de todos los sectores, priorizar el trabajo comunitario, estimular en la población joven la formación de valores de la sociedad cubana, evitar que el uso indebido constituya un fenómeno social en la Isla.

A pesar de que como se observa, en Cuba la lucha contra las drogas posee una estructura muy detallada y verticalizada desde los ministerios hasta las comunidades y con objetivos muy loables, además de su integración a diferentes instrumentos y organizaciones internacionales.

Todo ese aparataje estructural es solo eso, pues en la práctica no funciona totalmente, y no porque no existan medios y capacidades humanas para lograrlo sino porque es solo una apariencia, ya que la voluntad gubernamental va dirigida a que precisamente no funcione, en el caso específico del alcohol. Por ello planteamos, si ya el alcoholismo no constituye un problema social en el país? y en qué medida se han cumplido, entonces los objetivos trazados? Si el propio gobierno estimula en lo referente a esta droga legal su consumo a través de la venta sistemática y de la pobreza extrema en que mantiene al pueblo cubano.

Se considera que la dictadura, estando consciente de los efectos enajenantes, anesteciantes, inhabilitadores del sistema nervioso central de esta droga los aprovecha para desviar la atención de los individuos consumidores en relación a los graves problemas sociales, económicos, políticos que lo rodean y le afectan, sacando o teniendo fuera del juego a un número considerable de cubanos, que potencialmente podrían protestar o/y luchar por mejorar el estado mísero en que viven. Además, ha limitado su capacidad de discernir, respecto a cuáles son las causales y los causantes de estos males.

Por otro lado, la oferta constante de bebidas alcohólicas le permite al gobierno dar la impresión de tranquilidad ciudadana, alegría del pueblo, sensación de apoyo a la política establecida y por ende de sus ¨conquistas¨ y celebraciones, y de que existen motivos en el país para festejar constantemente.

El aparato de poder teniendo en cuenta que el sector juvenil resulta por excelencia rebelde, le facilita el acceso de bebidas en diferentes lugares, no siendo estricto en las regulaciones respecto a su venta, incluso a los que no han alcanzado la mayoría de edad. Todo con el objetivo de entretenerlos, no dándole la oportunidad o al menos disminuyendo la posibilidad de que en las grandes aglomeraciones o reuniones de amigos inciten o sean incitados a la desobediencia civil.

A la par de esta disponibilidad de bebidas en cualquier parte y a lo largo de todo el país existe una tendencia de gran porciento de la población trabajadora o no, al consumo por el consumo, mediado por otros factores, pero igualmente derivados del mal gobierno, entre los que se encuentran la desesperanza, la  hostinación, las pocas ofertas o/y acceso a las ofertas culturales de muy desigual presencia por provincias, municipios y poblados.
La indefensión expresada en el ¿qué vamos hacer? o en el que ¨no hay otra cosa¨, el pesimismo y como factor de resumen,  la pobreza.
Todo lo anteriormente planteado se corrobora por el incremento del número de alcohólicos en Cuba en la última década según datos estadísticos e investigaciones del país. Además de que se observa marcadamente una mayor cantidad de alcohólicos crónicos  en las calles. Un consumo excesivo de todos los grupos etáreos, aunque los jóvenes se destaquen.

Se ha elevado igualmente el número de ingresos de alcohólicos a los hospitales psiquiátricos y clínicas desintoxicantes. En una derivación gradual a nivel de país se suceden fiestas populares sistemáticas o casi a diario. Abundan los puntos de venta de alcohol y tabaco, incluso en coopelias, cafeterías, etc.

Existe un clima tendente al uso indiscriminado de drogas en la población. Las relaciones sociales y culturales están mediadas esencialmente por el consumo. Los espacios existentes para la recreación sana están subutilizados. Existe una carencia de alternativas viables desde la política gubernamental e institucional para la solución de esta problemática. A nivel provincial y municipal las estrategias, planes o/y proyectos se encuentran atomizados y verticalizados, lo que ha ocasionado su poca contextualización y sistematización.

Por otro lado, se manifiesta una actuación donde prevalece la alta desvalorización de la sociedad cubana, en centros escolares, en las comunidades, constatado a través del índice elevado de violencia, que en territorios como Songo - La Maya, municipio Santiago, llegan a ser alarmantes (aspectos que por su puesto no se da a la publicidad), también abunda la prostitución, la falta de educación formal, etc. elementos que darían pie a otro análisis.

Los jóvenes presentan un comportamiento social con tendencia al consumo preferentemente de alcohol y tabaco. Muestran insatisfacción en cuanto a la atención familiar en algunos casos y estatal, a sus necesidades económicas, sociales y personales, por tanto en vez de alejarse de las drogas, estimulan el consumo propio y de sus colegas.

En resumen, son muchas las consecuencias negativas, y que se conocen que provocan el consumo para la vida del hombre en sociedad a largo, mediano o corto plazo: pérdida de la salud mental, y general, aislamiento, violencia, etc. además de las contradicciones sociales entre la que se encuentran, la existencia de programas y campañas de prevención y la venta ya dicha de bebidas alcohólicas y tabacos, a nivel personal entre el hacer y el desear, a nivel interpersonal y familiar,  los conflictos sociales reales o irreales.

¿Las posibles soluciones?

En tanto a nivel gubernamental no se traze una política verdaderamente preventiva, basada en estrategias que se contextualicen en su gestión a partir de la integración de lo personal con lo social, brindando así la posibilidad a los individuos de ser no solo objeto de dichas estrategias sino sujetos de su transformación.

Estrategias que faciliten al individuo aprendizaje, para conducirse positivamente ante las dificultades económicas, sociales y culturales que atraviesa el país. Que significa enfrentarlos de una manera diferente. 
Esa política deberá tener como antesala una nueva política, valga la redundancia del partido en el poder, que propicie la dinámica o erradicación de todas las causales que provoca el consumo, incluyendo por supuesto la intencionalidad del gobierno actual de propiciar el alcoholismo en la población. Está demás precisar que si no se logra Un Cambio en el país no se pasará de propuestas como estas

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