El Alma Mater

Héctor Fernándo Maseda Gutiérrez
Periodista Independiente
Foto: conociendocuba.wordpress.com
(www.miscelaneasdecuba.net).- Esta escultura es hermosa y con grandes dosis de simbolismo. Una túnica metálica cubre la imagen de una mujer que descansa sobre el trono que tiene en sus dos lados laterales y opuestos, sendos bajos relieves grabados con las imágenes de seis mujeres de estilo griego, que como diosas hacen alusión a las diversas disciplinas académicas que se impartían en el primer cuarto del siglo XX en la Universidad de La Habana. Entre ellas se encuentran la Arquitectura, la Botánica, la Cosmografía, la Farmacia, la Medicina, la Filosofía, las Letras y las Leyes. Es “El Alma Mater”.


Por la información que obra en mi poder, conocí que su autor fue el artista plástico Mario Joseph Korbel,  que nació el 22 de marzo de 1882 en Osik, Bohemia, República Checa. Hijo de Joseph Korbel, comerciante praguense perteneciente a la clase acomodada y de Katerina Dolezal Korbel, dedicada a las tareas domésticas hogareñas.


El protagonista de este ensayo histórico-cultural estudió escultura en su ciudad natal hasta los 18 años de edad, fecha en que se traslada, en unión de sus padres, hacia los Estados Unidos de Norteamérica. Sus progenitores, en procura de nuevas perspectivas socio-económicas. El hijo, para continuar sus estudios en tan difícil profesión de las Artes Plásticas, bajo la guía de profesores  y especialistas de renombre universal.


No obstante, Mario retorna a Europa en el segundo quinquenio de 1900. Realiza, en esta etapa, estudios superiores especializados en Berlín y  Munich (Alemania), y en París (Francia). Es precisamente éste joven escultor quien viajaría a Cuba, contratado por la Secretaría (Ministerio) de Obras Públicas, para que creara –con su especial y ya reconocido talento profesional- tan hermosa joya escultórica.  Comenzó los trabajos en el año 1919.


El artista se inspiró en dos modelos. La primera, fue una adolescente cubana de apenas 16 años de edad y tez blanca, con cara de ángel y semblante maternal: de la cuál tomó su rostro, el cuello y la cabeza. Se nombraba Feliciana Villalón y Wilson que, por cierto, ni antes ni después le permitió a otros artistas plásticos la utilizaran con fines similares. Era hija de María Wilson Miyares, dedicada a la atención hogareña de la familia; y de José Ramón Duvalón y Sánchez, un teniente-coronel veterano de la última Guerra de Independencia (1895-1898), que participó en 1895 en la Invasión Mambisa de Oriente a Occidente bajo las órdenes directas del mayor general Antonio Maceo. Ocupó también, el Ingeniero Duvalón, el cargo de Secretario (Ministro) de Obras Públicas en tiempos del Presidente de la República de Cuba, general Mario García Menocal (1866-1941). Éste ingeniero fue, además, profesor de Análisis Matemático de la Escuela de Ciencias de la Universidad de La Habana quién, entre los años 1934 y 1940, se convirtió en el proyectista principal de los cuatro hermosos y monumentales edificios que franquean la Escalinata Universitaria.
La joven Feliciana Villalón (conocida entre sus íntimos por el alias de “Chana”) aparece en una fotografía, propiedad de los archivos de la Oficina del Historiador de la Ciudad, junto a sus padres, sus dos hermanas y otros allegados, imagen que en mis investigaciones pude observar luego de su publicación.


¿Cómo se establece el vínculo entre Korbel y la familia Villalón? Fue casi casual y  resultado del atraso en el tiempo de ejecución que exigía la entrega de la obra, una vez concluida. Éste tocaba a su fin y aún no había sido comenzada. El joven escultor necesitaba el rostro que tanto buscaba para comenzar su obra y todavía no había encontrado.  Es entonces que a oídos del artista llegaron comentarios sobre unas hermanas con el apellido Villalón, renombradas en la sociedad habanera de la época, por su impresionante belleza.  El joven escultor decide conocerlas.


La descripción del encuentro que nos ofrece el Licenciado Mario Cremata Ferrán, periodista e investigador, es precisa y concluyente:
“En busca del rostro olvidado –refiere—acudí a las memorias de Feliciana Menocal Villalón, de 76 años (de edad), conocida por todos como “Fishú”, hija de la modelo de nuestra historia. Hoy dedicada por entero a la pintura, lleva a la cartulina todo el universo de las variedades de aves, plantas y flores existentes”.


La propia “Fishú”, en la entrevista, le refirió a Cremata sus recuerdos familiares más íntimos: “En realidad a Korbel de quién le hablan es de mi tía Carmen, que era la más bella de las tres hermanas. Cuando viene a la casa a reunirse con ella, mi abuelo le presenta al resto de sus hijas. Es entonces cuando sucede lo inesperado: el escultor se deslumbra por “Chana” y abandona la propuesta inicial porque consideraba que (mi madre) tenía un rostro más maternal. Ella –su mamá—había nacido el 15 de febrero de 1903 y para esa fecha sólo contaba 16 años de edad”.


La segunda modelo, de la cual apenas se poseen datos de su origen y familia, el escultor checo reprodujo el cuerpo. Se trataba de una joven mestiza, de mayor edad que Felicia, con un cuerpo fuerte y de formas proporcionadas  bien definidas. Se desconocen el nombre y sus apellidos, así como su edad exacta, pero se sabe era la hija única de un comerciante habanero perteneciente a la clase acomodada habanera.


El prototipo de la escultura, una vez concluido, fue enviado por su creador y los patrocinadores que lo contrataron, a la ciudad de Nueva York. En el año 1920, fue fundida en bronce por la compañía “Roman Bronce Work, Inc.” radicada en esa ciudad norteamericana y emplazada, ese mismo año, según algunos historiadores y durante el segundo período rectoral (1918-1921) del doctor Gabriel Casuso y Roque, frente a la entrada del Edificio del Rectorado de la Universidad de La Habana. Así consta en la Memoria de la Administración   presidencial del Dr. Menocal (período 1º de julio/1919 al 30 de junio/1920), al ser enumeradas las construcciones civiles y militares llevadas a cabo por la Secretaría de Obras Públicas, donde aparece ésta entre las obras correspondientes a la Universidad Nacional (de La Habana, nota del autor) y cito: “La erección y emplazamiento de una estatua a Minerva (sic) frente al edificio de la ¨Administración¨ (sic), consignándose en las observaciones sobre el estado de la obra al cerrar el año, la palabra ¨terminada¨”.


El edificio de la ¨Administración¨ a que se hace referencia en la cita es el actual destinado al Rectorado, el cual, en enero de 1920 aún se hallaba en construcción, según consta en el Libro de Actas del Consejo Universitario conservado en el Archivo Histórico de la Universidad. Libro III, pag. 228. Sesión del 24 de enero de 1920 (…) concluido totalmente en mayo de 1921.


La estatua del “Alma Mater” entre los años 1919 y 1920 se consideraba como la estatua de Minerva. Así la llamaban los cronistas sociales de aquellos tiempos.  Por ejemplo, en la “Revista Social” correspondiente al número de abril/1919, se hace una breve reseña acerca del creador de la estatua, titulada: “Un Escultor checoeslovaco: Mario Korbel”, título del artículo cuyo autor, el periodista Francois G. Cisneros, recrea en uno de sus párrafos:


“(…) Así va laborando la Minerva para la Universidad de La Habana: una mestiza le ofrece sus senos rígidos, colombinos (relativos a Cristobal Colón, nota del autor); una damita del gran mundo, su cuello ebúrneo (de marfil), como una Columna de Pares, una colegiala, su cabeza criolla, morena; porque la Minerva de Korbel será tropical de bronce antiguo, cubierta de un estrato de oro veneciano, y en vez de los ojos azules de la diosa helénica, tendrá los ojos de topacio de la bruma, beldad ardiente del Mar Caribe (…)”


Sin embargo, existe una segunda versión. Es la ofrecida según los informes llegados a mí y facilitados, indirectamente, por Cremata Ferrán, quién nos dice que la obra se colocó –por primera vez—en un lugar rústico y no determinado,  en el área que hoy ocupan el Rectorado y la Plaza Ignacio Agramonte y Loynaz de la Universidad de la Habana: “(…) No fue hasta fines de 1927 –precisa Cremata Ferrán-- que la escultura fue situada donde la vemos actualmente. En el lugar más prominente de la colina se erigió un pedestal de cemento y piedra, obra de los conocidos arquitectos cubanos Evelio Govantes Fuertes y Félix Cabarrocas Ayala, a la sazón contratistas universitarios y autores de otras  instalaciones dentro de la  propia Casa de Altos Estudios. La Escalinata quedaría terminada el 17 de enero de 1928. Consta de ochenta y ocho escalones con cuatro tramos de descanso. Desde ese lugar se domina la entrada principal donde, se encuentra la referida escalinata.


La obra escultórica “Alma Mater” presenta unas dimensiones de aproximadamente 2,2 mts. de alto (casi el doble de la estatura de la joven Feliciana); 1,2 mts. de largo y 0,8 mts. de ancho. Su base de piedra tiene 1,2 x 0,8 mts. y 1,2 mts. de alto, en su parte más elevada.
Concluida su obra, el escultor checo regresa a los Estados Unidos de América, donde residía con carácter permanente junto a sus padres, para continuar sus trabajos plásticos. En 1921 concluyó, en los EE. UU.,  otra magnífica pieza escultórica, que lleva por nombre “Adán y Eva” y que fue fuertemente criticada por la Iglesia Católica en Estados Unidos al presentar, en la misma, figuras humanas desnudas. En el año 1927 participó en el concurso artístico “Pionner Woman Statue” en los EE.UU. No tengo mayor información acerca de sus resultados finales que involucraran a Korbel. Ya en la década de los años 1950, fue fichado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) como presunto espía soviético, durante la época de la Guerra Fría y el Macartismo, debido a su origen eslavo y la ocupación de su país natal por tropas alemanas nacional socialistas (Nazi), durante la II Guerra Mundial (1939-1945). La última noticia que tenemos de Mario Joseph es que murió en los EE.UU, el 31 de marzo de 1954, a los 72 años de edad. Como dato curioso es de destacar que nació y murió en el mismo mes: Marzo.


Mario Joseph Korbel, había presentado en Cuba, poco tiempo antes de comprometerse en la ejecución de los trabajos del “Alma Mater”, otro proyecto escultórico para optar en la licitación pública propuesta por la Secretaría de Obras Públicas de Cuba para erigir un monumento a la memoria del Generalísimo Máximo Gómez. En esa ocasión, junto al artista checo, abrazaron la misma idea afamados colegas de renombre, como el estadounidense Gutzon Borglum, el español Moisés Huerta, los italianos Giovanni Nicolini y Aldo Gamba; los franceses Cartís, Maillard y Marqueste. El jurado eligió y por unanimidad le adjudicó el contrato al escultor Aldo Gamba por su premiado proyecto. No profundizo en los resultados de esta segunda obra artística porque la maqueta presentada por Korbel no fue seleccionada y, en consecuencia, se aparta del foco de la presente investigación histórica.


Lamentablemente no he obtenido más informaciones que aclaren el tiempo que estuvo en Cuba este joven creador, a pesar de la insistente búsqueda emprendida por mí en esa dirección que, finalmente, resultó infructuosa; así como de la modelo mestiza que utilizó para delinear el cuerpo de su creación plástica. Es posible que en su país de origen (Chequia) existan algunas fuentes biográficas que puedan aproximarnos no sólo para aclarar algunos arcanos que existieron durante su estancia en Cuba sobre ambos tópicos, sino también en su proyección profesional y personal más abarcadora.


Veamos ahora ¿cuál es el significado primigenio  de “ALMA MATER” y sus interpretaciones actuales?


De acuerdo a la información que brinda el Boletín Nro. 21 referido a la “XXXIII Convención de la UPADI 2012 (que agrupa a sociedades profesionales de Ingeniería Civil, Geociencias y Química, Ingeniería Hidráulica, Mecánica, Eléctrica e Industrial; y Arquitectura) donde se nos anuncia tendrá lugar un nuevo evento entre sus especialistas, del 9 al 13 de abril de 2012, en La Habana, Cuba; la locución era usada en la Antigua Roma para describir a la diosa madre y, más tarde, a la Virgen María, pero el origen de su uso actual es el lema “Alma Mater Studiorum” (Madre Nutricia de los Estudios), de la universidad más antigua del mundo occidental en funcionamiento ininterrumpido: La Universidad de Bolonia, fundada en el año 1088. Posteriormente la locución pasó a muchas lenguas modernas con el significado de Academia, en el sentido de comunidad científica.


El nombre de ésta, nuestra obra escultórica, proviene del latín “Madre Nutricia”, denominación alternativa que recibía la Divinidad Griega Deméter, personificación de la Tierra; la Ceres romana. Pero también posee otra acepción: simboliza a la diosa griega de la Sabiduría, al mismo tiempo que a la de la Guerra: Palas Atenea (equivalente a Minerva, en su versión romana).


En casi todas las universidades del mundo, el término “ALMA MATER” se emplea para expresar que esos Centros de Altos Estudios Especializados son rectores en la impartición de conocimientos, fuentes de cultura y principios ético-morales; sumamente útiles para los hombres y mujeres que reciben de sus profesores  --por intermedio de la  elevada calificación profesional de éstos-- la sabiduría acumulada a través de las diversas generaciones de docentes que antecedieron a las actuales y con las cuales ganan en luces, conocimientos y experiencias; los jóvenes que invierten algunos años de sus respectivas vidas en la preparación profesional a la que aspiran alcanzar en un futuro, tanto en las aulas, talleres y laboratorios, como en las clases prácticas y salones de conferencias que poseen estas instalaciones universitarias.


Si me remito a la actualidad, esta alegórica obra lleva más de 90 años resistiendo las inclemencias del tiempo, especialmente el efecto sobre su superficie de los iones de cloruro por su emplazamiento próximo al mar. Durante su casi un siglo de existencia, la escultura ha sido sometida a un ligero mantenimiento con intenciones de preservarla en una aislada oportunidad, con  pintura de aceite, solución que bien poco ayuda para su conservación. Su estado hasta hace unos pocos meses, pudiera calificarse de regular a malo. Presentaba un alto grado de oxidación que podía apreciarse por el color verde que adquirió su superficie metálica, además de otras manchas y suciedades de diversos orígenes y deposiciones orgánicas de aves, fundamentalmente.


Afortunadamente y por ser esta obra de las artes plásticas una constante preocupación de Patrimonio Nacional y el aporte financiero de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por intermedio de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana;  la pieza artística ha sido objeto recientemente de una restauración capital por especialistas de esa dependencia gubernamental, que como ya expuse, viene asesorada y patrocinada por la UNESCO. El alcance general de los trabajos, según planes operativos, es la restauración de la escultura en bronce y piedra. Limpieza, reintegro de las partes superficiales atomizadas o desprendidas por el tiempo y la erosión en su superficie.


De manera general, se informó públicamente, la propuesta de labores que deben acometerse, presentada por el “Grupo Barrio Chino”, de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, la cual, en sentido general, es la que sigue:
a.-) Identificar y evaluar las afecciones presentes en la obra.
b.-) Eliminación de los agentes o productos de corrosión con el empleo de estropajos y productos químicos.
c.-) Aplicación de una solución básica a toda el área superficial para neutralizar la acción de los productos químicos en el bronce.
d.-) Lavado de la pieza completa para eliminar todos los residuos químicos en el metal.
e.-) Secado de la pieza en toda su superficie con productos químicos volátiles.
f.-) Neutralización de los productos corrosivos. Se deberán aplicar hasta tres capas de productos preservadores (en el bronce).
g.-) Reintegro en las partes superficiales que presentan porosidad en el bronce (debido a la erosión sufrida), con el empleo de resinas, adicionando pigmentos con el color del metal.
h.-) Lavado final de la pieza. Con agua destilada para evitar la introducción de cloruros en la superficie sobre la que se está actuando.
i.-) Protección final de la pieza o patinado (producto Paraloid B-72 ó cera microcristalina), sin alterar el aspecto original del metal.
j.-) Eliminación de polvos y suciedades superficiales.
k.-) Acabado final de la superficie.
l.-) Protección final de la base del monumento.


Se acompañan varias fotos de la escultura “Alma Mater” para que pueda apreciarse el estado técnico actual y general de conservación que presenta, así como el avance de los trabajos de restauración. No pude precisar si ya fueron o no concluidas estas labores generales de restauración a las que está o ya fue sometida la obra, por no tener la posibilidad de sostener algún encuentro con un responsable de las tareas emprendidas, ya que el monumento de la referencia y los alrededores (Escalinata, Edificio de la Rectoría,…) se encuentran inmersos, aún, en trabajos de remodelación para su conservación originaria.


Seguro estoy sobrevivirá esta preciosa joya al tiempo y las inclemencias naturales. No cabe duda que la escultura “El Alma Mater”, realizada con tanto amor, arte, dedicación y excelente profesionalidad artística; fue un regalo al pueblo de Cuba ofrecido por el joven artista plástico de origen checo Mario Joseph Korbel. Confío que después de la restauración capital a que está sometida tan hermosa pieza, prolongue su presencia entre nosotros por otro siglo o más en su artística y simbólica existencia. Ello nos permitirá contemplarla en todo su esplendor, belleza que inspira, profundidad sentimental y extensión temporal que ella, en sí, representa para los cubanos: Una de las pocas maravillas realizadas por un artista extranjero amigo, que con tanto celo conserva nuestra ciudad.

Comentarios

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  (www.miscelaneasdecuba.net).- Lo extraño de nuestra cultura es que, en lugar de corregir lo que anda mal, renunciamos a nuestros aciertos e insistimos, periódicamente, en nuestros errores. En América Latina “cada uno cultiva su singularidad, no aprende nada del vecino y los intercambios son prácticamente inexistentes”. ¿Por qué no corregimos los inconvenientes y ajustamos lo que vale la pena salvar en lugar de deshacerlo todo y movernos en la otra dirección del péndulo.
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