El Castrochavismo: fortalezas y debilidades

Huber Matos
Fidel Castro y Hugo Chávez. Foto: cortesía de Huber Matos.

(www.miscelaneasdecuba.net).- Un análisis de las fortalezas y debilidades de esta unión.

Fortalezas (I)

El futuro de Cuba y Venezuela quedó sellado hace mucho tiempo con la alianza entre Hugo Chávez y Fidel Castro.  Del lado chavista se aportaron al proyecto los inmensos recursos energéticos que Venezuela tiene, su ubicación estratégica y sangre nueva para la causa común.


Del lado castrista estaba la experiencia política, la mano de obra especializada y la representación histórica  de la lucha contra los Estados Unidos, el capitalismo y todo lo que se puede atribuir al “imperialismo”. 


Esas eran y son las fortalezas de la alianza, que también tiene sus debilidades.


El primer objetivo en ambos países era consolidar sus élites gobernantes. El segundo es ampliar su esfera de influencia en Latinoamérica y en el mundo.


Venezuela


Si había chavistas con dudas sobre la dependencia, admiración, o como se le quiera llamar de Hugo Chávez hacia Fidel Castro, después de la reciente elección en Venezuela deben estar tranquilos. Hugo Chávez tenía toda la razón de apostarle a Castro y a su versión de Cuba. 


Por los próximos seis años al chavista que le vuelvan esas dudas o al que le nazcan por primera vez va a tener que contentarse con tragárselas.  No le convendrá expresarlas.


El triunfo del chavismo ha cambiado la correlación de fuerzas en Venezuela.  También  entre el pueblo cubano y el castrismo, y entre éste y el mundo.  Parecen malas noticias para los cubanos y  venezolanos demócratas, y lo son.  Por lo menos a corto plazo.


Cuba


La dictadura en Cuba ha logrado por primera vez consolidar un socio/satélite en Latinoamérica. El que tiene una de las mayores reservas de petróleo del continente.


Esto representa para el régimen una gran tranquilidad y una gran oportunidad.  Sin la subvención venezolana, la dictadura en Cuba no tenía muchas posibilidades de sobrevivir. Sin Chávez en el poder, la economía de Cuba habría colapsado.


El peligro de protestas populares, la huida masiva de turistas de los hoteles en la isla ante estos actos de violencia y el crecimiento de la oposición eran un escenario esperado y posible. 


Para evitar un desenlace funesto sin el petróleo venezolano el castrismo necesitaba las inversiones de los Estados Unidos y el turismo estadounidense.  Esto sólo se podía alcanzar cediendo espacios políticos a la oposición democrática en la isla. 


Ante la alternativa de perder el poder, Raúl y sus acólitos  habrían negociado un acuerdo con la idea de cumplirlo a medias. Hacia ese fin estuvieron tratando de persuadir al gobierno de Obama por bastante tiempo. El Cardenal Jaime Ortega  y la Iglesia Católica eran parte de la estrategia. Pero ya eso es historia. 


El próximo paso: ampliar la influencia en el mundo


Chávez está consolidado y el  castrismo es el copropietario del petróleo venezolano.  Ahora necesitan neutralizar el aislamiento y el descrédito internacional del régimen en Cuba.


Por esa razón se ha intensificado, desde el triunfo de Chávez, la actividad de la tiranía cubana en el campo de las relaciones públicas. 


Entre estos pasos se han anunciado reformas migratorias y otras medidas internas que han sido circuladas por la prensa internacional como pruebas de los cambios que se operan en Cuba. 


Con el triunfo de Chávez en Venezuela y la evidente influencia castrista en ese país, los gobiernos de la región quieren tener buenas relaciones con Raúl Castro.


Presidentes,  partidos políticos y empresarios saben que es difícil que se decida algo en Caracas sin el visto bueno de La Habana.


El 22 de octubre se informó que Cuba y México están negociando un aumento del comercio bilateral.  Entre el 2000 y el 2011 éste creció un 40%.  Las exportaciones mexicanas a la isla aumentaron un 49% mientras que las cubanas a México bajaron un 39%. Casi en ese mismo período las inversiones mexicanas en Cuba han alcanzado 730 millones de dólares.


Juan Manuel Santos se dio cuenta a buen tiempo de que le convenía tener excelentes relaciones con Caracas y con La Habana. Su reelección podría depender de esa amistad. Para conversar con los  guerrilleros colombianos tenía primero que negociar con sus padrinos: Castro y Chávez.


Brasil lo vio todo primero que nadie. Además del agradecimiento de Lula por la ayuda económica que le brindaron desde Cuba en el pasado. Al gobierno brasileño le interesan los negocios por encima del respeto a los derechos humanos. 


Su estrecha vinculación con el castrochavismo no deja de beneficiarlo internacionalmente pues Brasil es una potencia emergente, independiente, que se presenta a su conveniencia como amiga o distante de los Estados Unidos.


Los Estados Unidos
 

El gobierno de los Estados Unidos no parece preocuparse por la situación en Cuba o en Venezuela.  El pasado 10 de julio el presidente Obama dijo que Hugo Chávez en Venezuela no ha representado un peligro de seguridad nacional para su país.  Mucho menos lo presenta el castrismo con sus tanques del siglo pasado y aviones y helicópteros soviéticos obsoletos.


Para el Pentágono, el FBI y la CIA  las estrechas relaciones de Cuba y Venezuela con Irán no son un problema. Quizás hasta sean una ventaja. 


El castrismo le puede asegurar, o le ha asegurado ya a Washington, que no tiene que preocuparse por ataques terroristas desde Latinoamérica.   Ellos se encargarán de cooperar en ese asunto. 


Sin duda, el servicio de inteligencia castrista debe ser de los mejor informados de los movimientos y actividades de árabes e iraníes en Latinoamérica.


Recordemos el compromiso y agradecimiento del gobierno español al cubano.  La isla ha sido una especie de casa por cárcel para los miembros de la ETA. 


En marzo pasado el presidente Obama le susurró al presidente Dimitri Medvedev –sin darse cuenta de que había un micrófono activado- que si él ganaba la reelección sería más flexible en su relación con el gobierno ruso.  Ante esta afirmación, Medvedev le dijo que se lo haría saber a Vladimir Putin.


¿Por qué no habría de hacerlo  también con el castrochavismo? Todo depende del compromiso que Hugo Chávez y Raúl Castro hagan con los Estados Unidos.


El panorama


Ante este panorama, el futuro de la democracia en Cuba y en Venezuela es incierto. El poder de sus regímenes no debe subestimarse.


Tampoco se debe descartar la influencia de los demás satélites y simpatizantes del castrochavismo en Latinoamérica y en otras partes del mundo.


Además, muchos medios de prensa todavía tienen la tendencia a aceptar como verdades que no es necesario cuestionar las declaraciones y medidas anunciadas por el régimen castrista.  Esta deferencia o cooperación es, desde el punto de vista publicitario, una ventaja importante.


Por último, el poder del  negocio del narcotráfico es impresionante, y ni Hugo Chávez ni Raúl Castro van a renunciar a ese vínculo ni a las ganancias de diversa naturaleza que éste proporciona.


Debilidades


El eje castrochavista tiene fortalezas y también debilidades


Hugo Chávez está enfermo, Raúl Castro tiene 81 años y no tiene buena salud.  Las economías de ambos países dependen de los altos precios del petróleo y la economía cubana es un verdadero desastre. 


De éstas y otras vulnerabilidades comentaremos.  Quizás el futuro de Venezuela se decida en Cuba más que en Caracas…


Continuará…

 
Fortalezas y debilidades (II) y final


El futuro de Cuba y Venezuela quedó sellado hace mucho tiempo con la alianza entre Hugo Chávez y Fidel Castro. Del lado chavista se aportaron los recursos energéticos de Venezuela, su ubicación estratégica y sangre nueva para la causa común.

 

Del lado castrista la experiencia política, la mano de obra especializada, y la representación histórica  de la lucha contra los Estados Unidos, el capitalismo y todo lo que se puede atribuir al “imperialismo”. 

Esas eran y son las fortalezas de una alianza, que también tiene sus debilidades:


El aporte castrista


No puede haber rebelde sin causa. La bandera antinorteamericana que el castrismo aportó le sirvió a Hugo Chávez, que no  tenía ninguna. Pero el valor de ésta dependerá del grado en que el chavismo satisfaga las aspiraciones de sus simpatizantes. Mientras Chávez reparta suficiente, la temática castrista  será popular entre los chavistas.


Hugo Chávez pudo satanizar a la oposición en Venezuela hasta estas pasadas elecciones.  El estilo moderado y el mensaje progresista de Henrique Capriles perfiló una oposición que puede ser alternativa para quienes quieran cambiar de bandera en el futuro. Hasta su reconocimiento al perder las elecciones lo hace una opción para un porcentaje de los que no votaron por él.


En resumen, aunque Hugo Chávez triunfó, ya no representa a todos los venezolanos, sino al 55%, y no es la única alternativa de los chapistas, porque Capriles pudo demostrar que no era un ogro  reaccionario.


El petróleo


La principal fortaleza del castrochavismo es la riqueza petrolera venezolana, también representa su mayor vulnerabilidad. Si no valoramos esta ventaja podríamos cometer el error de sobreestimar a Hugo Chávez y su aliado castrista.


Los sistemas políticos que tienen que estar en lucha permanente para sostenerse en el poder requieren de muchos recursos. En estos casos aplica la máxima de Napoleón: “Para hacer la guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y dinero”.


Con precios bajos del petróleo en el mercado mundial ya se estaría escribiendo la historia del castrochavismo.



La URSS fue el mayor productor de petróleo y de gas en el mundo desde su creación en diciembre de 1922 hasta su disolución en 1991. Su supervivencia se debió a su riqueza petrolera. 


No fue el ímpetu revolucionario del marxismo-leninismo lo que la convirtió en una potencia mundial.


Sin el petróleo, los grandes errores del comunismo soviético lo habrían llevado al despeñadero décadas antes de su colapso en los años noventa. El petróleo le permitió el desarrollo industrial, militar,  nuclear, espacial, y la anexión de satélites. El mantenimiento del parásito castrista en Cuba, y hasta la guerra de Afganistán. 


El petróleo también los engañó, porque no les permitió cambiar el rumbo a tiempo. El petróleo no fue suficiente para resolver las contradicciones del sistema y los conflictos internos del imperio soviético. 


El petróleo les evitaba las hambrunas, porque con su venta al mundo podían comprar los alimentos que la URSS no producía.


En 1986, un año después de haber llegado al poder Mijail Gorbachov, el exceso de la producción mundial de petróleo y la caída abismal de su precio dio el golpe final y mortal a la URSS.


En el caso de Venezuela y Cuba no es la demagogia chavista, ni el fervor revolucionario, ni la represión castrista, lo que los sostiene a flote, sino es el petróleo.


En Venezuela esa riqueza permite que el régimen tolere, propicie y use la corrupción para mantener la lealtad de su nomenclatura. También para beneficiar a la población con promesas, regalos y servicios sociales.  Y como en la URSS, importar los alimentos.


En el  caso cubano es lo que evita el colapso de la economía de la isla.


Porque  la producción del hidrocarburo ha disminuido en Venezuela, es difícil evitar el deterioro del nivel de vida en Venezuela y en la Isla sin un aumento sustancial. Cada año hay que mantener a más venezolanos y a más cubanos con  el mismo petróleo.


China es un caso de estudio. Quizás por no haber sido un exportador de petróleo como lo era la URSS, cuando Deng Xiaoping intentó cambiar el rumbo lo único que tenía disponible era una inmensa fuente de mano de obra barata. Así, el país se convirtió en la fábrica del mundo. 


Hasta el momento, y desde el punto de vista económico, el cambio en China ha sido un matrimonio exitoso entre el capitalismo y el totalitarismo. Está en duda por cuánto tiempo más esta fórmula podrá sostenerse.


El gigante asiático parecería estar destinado a ser la mayor dictadura que ha conocido la historia de la humanidad y el mayor poder económico sobre el planeta. Sin la cooperación de los Estados Unidos y de Occidente esto habría sido difícil de alcanzar.


Pero China es China. Cuba y Venezuela no pueden compararse. Ni el tiempo ni las condiciones son las mismas, aunque  el castrochavismo  intentará copiar  a China. Algo que la Rusia de Putin no ha podido lograr.


Cuba y Venezuela tienen sus propios problemas, y no les será fácil sobrevivir exclusivamente con el petróleo que comparten.


Más gas y más petróleo


Los Estados Unidos ya compiten con Rusia como los dos mayores productores de gas en el mundo. Los expertos pronostican con seguridad que Estados Unidos logrará la independencia energética, e incluso que será el mayor productor de petróleo del mundo.


Las nuevas tecnologías para el descubrimiento y extracción de gas natural están cambiando la matriz energética mundial.


La preocupación de hace una década por el agotamiento de las reservas petroleras ha desaparecido. Los anuncios de nuevos yacimientos ya no sorprenden a nadie.


Aunque el consumo continuará creciendo, los altos precios de los que depende Venezuela, y en consecuencia Cuba, serán más el producto de las manipulaciones del mercado que de la escasez.  En otras palabras, una crisis temporal por una baja en los precios de petróleo no sería un escenario descabellado.


Cuba ha fracasado en sus últimas tres exploraciones petroleras en el Golfo de México y el retiro de la plataforma de exploración Scarabeo 9 es un adiós, por el momento, a sus ambiciones de encontrar el hidrocarburo.


Además, cualquier mejora significativa en la economía cubana estará vinculada a mayor consumo energético. Venezuela tendrá que suplir el petróleo.


La polarización


La oposición venezolana tiene conciencia de la situación política en su país, y ha adquirido un nivel de cohesión que nunca tuvo la disidencia soviética, ni ha podido alcanzar todavía la oposición democrática rusa. En Venezuela aproximadamente un 45% de la población políticamente activa  se siente parte de un frente antichavista. 


Aunque el descontento de la población china es mucho mayor del que se reconoce, en la China antes y después de Mao no hubo nada igual a la oposición venezolana.



El chavismo está en el proceso de apoderarse de los negocios del empresariado privado venezolano. Un clima de despojo, favoritismo y corrupción no es el más propicio para el fortalecimiento del sector no petrolero de la economía venezolana.



En Cuba no hay una oposición orgánica como la venezolana, pero el descontento de la población es mucho mayor. La corrupción es un mal endémico. La economía del país está en la ruina, y los recursos humanos más valiosos están en función del fugarse al extranjero.


Por todas estas razones, en Cuba no es fácil motivar las inversiones extranjeras en el nivel necesario para iniciar una transformación económica.


Sumando  la ausencia de seguridad jurídica a la situación económica mundial, el clima no es propicio para que los empresarios extranjeros se arriesguen en Cuba.


La biología y la mutua dependencia


Hugo Chávez está enfermo; Raúl Castro tiene 81 años, y no tiene buena salud.


La muerte de Chávez podría darle la oportunidad a los chavistas pragmáticos de entender que cargar con la economía castrista puede llegar a tener un costo político peligroso.


La muerte de Raúl Castro puede desatar un periodo de inestabilidad en Cuba que conduzca a una transición, que eventualmente tendrá un impacto importante en Venezuela.


El exilio y los Estados Unidos


La influencia política del grupo de senadores y representantes cubanoamericanos en el Congreso de los Estados Unidos se ha revitalizado en esta pasada elección.


Ted Cruz, otro cubanoamericano acaba de triunfar. Es el primer representante hispano de Texas al Senado de los Estados Unidos. Un personaje con  una “oratoria feroz y populista que perfeccionó siendo campeón de debate en Princeton”.


Tres senadores cubanoamericanos (Bob Menéndez, Marco Rubio y Ted Cruz) más cuatro representantes (Ileana Ros-Lehtinen, Mario Diaz-Balart, Albio Sires y Joe García) comprometidos con la democracia en Cuba, representan un poder político considerable.
La eventual pareja Jeb Bush y Marco Rubio como candidatos republicanos para las próximas elecciones comenzará a gravitar muy pronto en las relaciones entre Washington y la Habana.  Cuatro años pasan muy rápido.


En conclusión:


El petróleo ha demostrado ser para muchos países una bendición y una maldición. En el caso que nos concierne, es una fortaleza y una debilidad para el castrochavismo. 


Es difícil contemplar un aumento significativo en la producción de petróleo venezolano que pueda ser utilizado para financiar un cambio económico en Cuba y su desarrollo.


No se puede descartar que la subvención venezolana al castrismo pueda llegar a convertirse en un tema álgido para los venezolanos.


Los precios altos en el petróleo, tan importantes para la estabilidad del gobierno de Hugo Chávez, dependen de circunstancias no previsibles, pero por lo menos a corto plazo, el lento crecimiento de la economía mundial, incluyendo la desaceleración de la de China, pudieran provocar una baja temporal en los precios.


Las inmensas reservas descubiertas de gas natural y las nuevas reservas petroleras no son buenas noticias para Venezuela, y en consecuencia tampoco para Cuba.


En el Oriente Medio se demostró que las corrientes políticas prodemocráticas, potenciadas por las nuevas tecnologías, pueden convertirse en un rival poderoso para las dictaduras.


En Cuba el régimen tiene al pueblo en contra, especialmente a la juventud. En Venezuela, un poco más de la mitad de población es chavista, entre ellos un porcentaje por conveniencia más que por convicción.


El escenario político interno tanto en Cuba como en Venezuela no es tan estático como parece. Ni Raúl Castro ni Hugo Chávez están realmente consolidados en el poder. La oposición interna en ambos países es diferente, pero está presente y es significativa. Los exilios de ambos países representan un poder que no puede desconocerse.


La biología conspira contra los dos personajes. Quizás el futuro de Venezuela se decida en Cuba, más que en Caracas. 

Comentarios

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Martín Guevara Duarte
Escritor
La Universidad de La Habana. Foto de archivo.   (www.miscelaneasdecuba.net).- Hay malas hierbas que se expresan a través de cardos y otras en forma de flores. Hay zonas umbrías por el efecto de una amenazante tapia guardiana y otras por la sombra de un manzano en flor. Así mismo hay tristezas y tristezas.
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