Venezuela: la victoria de la juventud no debe ser malograda

Huber Matos
Foto del autor.
 
(www.miscelaneasdecuba.net).- En Venezuela no hay democracia porque no hay independencia de poderes, ni medios de comunicación libres y porque la influencia de la dictadura castrista es determinante en las decisiones que toma el régimen que representa Nicolás Maduro.  Estos son los problemas a resolver y la intervención castrista es la raíz del mal. 

El diálogo aparentemente propuesto por Nicolás Maduro eludirá estos temas porque el propósito real es el de reponerse de la derrota que le ha propinado la juventud venezolana. El diálogo es un respiro para retomar el camino dictatorial, continuar sosteniendo a la dictadura en Cuba y continuar robando mientras se amparan en la demagogia populista en Latinoamérica.  

Los castrochavistas fueron derrotados porque decidieron responderle con violencia a los estudiantes venezolanos. Creyeron que acusando a los manifestantes de ser parte de una conspiración fascista y asesinando y arrestando a unos cuantos muchachos y muchachas los aterrorizarían a todos. Confiaron en los métodos que el castrismo copió del comunismo soviético y en el silencio de los gobernantes latinoamericanos.  Se equivocaron con la solución represiva y expusieron al ridículo a sus socios de la CELAC. 

El régimen apuntó al miedo y en lugar de sembrar el pánico despertó el heroísmo en una juventud que en menos de dos meses ha conquistado la admiración de millones de personas en el mundo, entre ellos a la mayoría de los latinoamericanos.  Con su audacia, sus heridos, sus presos y sus muertos, los estudiantes han inyectado fe y visibilidad a la oposición democrática venezolana. Una hazaña difícil de imaginar hace algunas semanas. La victoria ganada por los estudiantes les pertenece a todos los demócratas pero no debe ser malograda. El que se cansa pierde y el que se equivoca también. 

El régimen se ha debilitado porque los indecisos han visto con claridad la cara cínica y brutal del chavismo, sumado a la desilusión de quienes  han dejado de creer que el gobierno actual los representa. La mayoría de los venezolanos rechaza las acciones criminales de los “colectivos” y de la “guardia” y responsabiliza a Nicolás Maduro de estos excesos y de la incompetencia del gobierno.  Maduro está más débil hoy que nunca.  Está manchado de sangre y ha demostrado que para él los intereses del castrismo son más prioritarios que los de Venezuela. La realidad de la intromisión castrista en Venezuela se ha convertido en un estigma difícil de manejar para burócratas y militares.
En el campo internacional el descrédito ha sido igualmente considerable.

En la medida en que los jóvenes continúen siendo víctimas de la violencia se les hará más difícil a los políticos de la CELAC guardar silencio o seguir repitiendo que Maduro es un presidente legítimo al que se trata de destituir en las calles con una supuesta conspiración antidemocrática. Canadá, los Estados Unidos, Panamá y la Unión Europea han condenado los atropellos contra la oposición y aproximadamente 200 parlamentarios han denunciado a Nicolás Maduro en la Corte Penal Internacional.  

Ante este panorama interno y externo, Maduro y sus secuaces han invitado a un sector de la oposición a un diálogo para maquillar su imagen.  En estas reuniones no aceptarán  nada que ponga en peligro la consolidación del régimen. No lo va a permitir la dictadura castrista ni tampoco el chavismo minoritario y radical.  

El sector de la oposición que ha querido aprovechar “el diálogo” ofrecido por el gobierno no puede arriesgarse a fracturar  la unidad de la oposición, ni mucho menos a desplazar del escenario a una juventud que todavía tiene al régimen a la defensiva.  Esto sería dar un paso atrás muy grave y posiblemente irrecuperable. Tampoco se le debe facilitar la oportunidad a Nicolás Maduro y a sus aliados de presentarse ante los chavistas moderados, ante los militares y ante la comunidad internacional como gente capaz, flexible y con buenas intenciones.

Para evitar esto debe quedar claro, público y notorio que Venezuela no podrá tomar el camino democrático mientras no sean expulsados de su territorio todos los agentes de inteligencia, oficiales de las fuerzas armadas, represores y asesores cubanos y mientras no se elimine la multimillonaria subvención al castrismo.  

No hay democracia sin un gobierno que respete y dé libertad a la prensa, a la radio y a la televisión, sin  un sistema judicial independiente y sin un poder legislativo verdaderamente representativo. Un gobierno provisional que sustituyera al de Nicolás Maduro debe apoyar una autoridad electoral imparcial. Un proceso electoral transparente debe comenzar con la depuración de las listas de votantes y culminar con elecciones libres y un escrutinio estricto, todo bajo supervisión internacional. El sacrificio de los jóvenes venezolanos y la admiración y la solidaridad ganada dentro y fuera de Venezuela son un tesoro que no debe ser malogrado… “la lucha continúa”.

Dr.Huber Matos Garsault.

Comentarios

El suicidio de la izquierda fanática
[21-06-2019]
Alfredo M. Cepero
  (www.miscelaneasdecuba.net).- Quieren sustituir a una sociedad capitalista y personalista con una sociedad socialista y colectivista. Algo así como transformar seres pensantes en autómatas y hombres libres en esclavos.
Socialdemocracia no es socialismo y socialismo "democrático" no existe
[21-06-2019]
Julio M Shiling
Escritor y politólogo
Una utopía. Foto del autor.   (www.miscelaneasdecuba.net).- Socialdemocracia no es socialismo y socialismo "democrático" no existe. En EEUU se está viendo un fenómeno atípico, antihistórico y delirante. Algunos en la clase política estadounidense se están catalogando abiertamente como "socialistas democráticos". Colocar el adjetivo "democrático" detrás de socialismo, convierte el término en un oxímoron. En otras palabras, es una contradicción en términos.
A ese cubano "extranjero" que piensa invertir en Cuba
[14-06-2019]
Elías Amor
Economista
    (www.miscelaneasdecuba.net).- En una extensa entrevista en Cubadebate, cuya lectura recomiendo, la directora de inversión extranjera castrista, Débora Rivas ofrece argumentos para justificar la afirmación de su ministro Malmierca hace unos días según la cual “con la nueva ley 118, los cubanos residentes en el exterior pueden invertir en Cuba”. Según criterio de la directora, no existe limitación alguna para hacerlo, salvo el cumplimiento de la ley y la adecuación del proyecto a las prioridades del régimen. Casi nada. La inversión extranjera es un asunto delicado. No está para titulares ni propaganda castrista al uso. Ahora el régimen se vuelca con los cubanos residentes en el exterior para que inviertan en la isla. ¿Tendrán éxito? Lo dudo.
Alma Mater
[11-06-2019]
Martín Guevara Duarte
Escritor
La Universidad de La Habana. Foto de archivo.   (www.miscelaneasdecuba.net).- Hay malas hierbas que se expresan a través de cardos y otras en forma de flores. Hay zonas umbrías por el efecto de una amenazante tapia guardiana y otras por la sombra de un manzano en flor. Así mismo hay tristezas y tristezas.
Suscripciones a Misceláneas de Cuba
Edición electrónica
Suscríbase para adquirir la revista
Colaboraciones
Envíe colaboraciones digitales a: colaborar@miscelaneasdecuba.net
Misceláneas de Cuba autoriza la reproducción de los textos aparecidos en su página digital y su revista impresa siempre y cuando se les indiquen como fuente.
Misceláneas de Cuba no comparte necesaria-mente las ideas vertidas en los artículos firmados, las cuales son responsabilidad de sus respectivos autores. La línea editorial de esta publicación quedó recogida en el artículo de fondo de su edición fundacional Pasando Revista a las Razones de la Revista.