Las elecciones en Cuba, delegados del poder popular o alcalde de Madrid

Frank E. Carranza López
Agencia Decoro
 
(www.miscelaneasdecuba.net).- Como parias errantes y maltrechos llegaremos al final de esta triste historia que por más de 55 años hemos enfrentado: golpes, encierros, tortura física y mental, destierro, hambre, miseria,  desmembramiento y mutilación familiar. Todo esto y más ha tenido que enfrentar el pueblo de Cuba desde el 1ro de enero del 1959.

Más de 55 años le tomaría al “Tribunal Internacional de Justicia de la HAYA” sancionar y juzgar a los tiranos de la mayor de las Antillas, conclusión que al parecer alguien sacó sin importarle los argumentos antes expuestos y por los cuales se debe rendir cuentas a las víctimas y familiares de las mismas.

Esa si es una verdadera rendición de cuentas, no los circos mal montados con enclenques y maltrechas marionetas que ya sin fuerzas para dar remos o sin economía para pagar una salida ilegal de forma segura no les queda otro remedio que dejarse mover los hilos al antojo de sus titiriteros de mala muerte.

Por mucho tiempo las Asambleas de rendición de cuentas a los delegados del mal llamado Poder Popular en Cuba eran espacios donde muchos cubanos pretendían que se resolvieran algunos de sus problemas.

Estas reuniones de fanáticos comunistas siempre terminaban en una verdadera casería de brujas al estilo de la inquisición solo que en esta época eran grupúsculos de viejos chivatones que como se camina un carro de helado, caminaban a cuanto bodeguero o carnicero q

ue existía en los barrios, además de los jóvenes que no le trabajaban al estado o el vecino que recibía carta del extranjero o la señora que practicaba cualquier religión que no fuera la del anticristo barbudo.

Estas cosas para quien no las vivió es difícil de creer pero les aseguro, no les miento. Hay más de 12 millones de cubanos que pueden aseverar lo que les digo.

Gracias a Dios esas caserías han disminuido a medida que el señor de los dominios negros ha reclamado el regreso al infierno de sus demonios chivatos, pero eso ha traído un problema mayor pues ahora estas reuniones básicamente se han quedado para informar a los vecinos cuando le darán un bombillo ahorrador o en qué lugar se está repartiendo el polvo que según el gobierno es lácteo enriquecido para personas de la tercera edad, más conocido por “LACTOSOY”, cosas por el estilo esto siempre y cuando no se acerquen las elecciones o mejor dicho la temporada de teatro político del Partido comunista de Cuba más conocido por sus siglas P.C.C.

En estas obras siempre se escogen dos o tres actores de los más consagrados a los cuales se les da el cargo pero no los medios para poder solucionar los problemas y mucho menos la libertad en la toma de decisiones, pero bueno hasta ese punto a pesar de que no lo entendemos, vivimos con ello en mayor o menor medida porque realmente solo nosotros los cubanos somos los culpables de que esto pase y será así hasta que no nos pongamos de acuerdo. Pero no es mi objetivo darle una clase retórica de cómo debemos hacer las cosas porque eso el cubano lo tiene bien claro, pero como la mayoría de mis coterráneos son carneros y masoquistas, lo disfrutan.

Mi propósito va un poquito más allá y es una preocupación que está en boca de la mayoría del pueblo y es algo con lo que no habíamos contado.

A partir de los años 90 del pasado siglo XX a la mayoría de los cubanos le dió por buscar su árbol genealógico y resultó que en estos tiempos veinte y tantos años después a más del 90% de los cubanos le apareció un abuelo gallego, chino y hasta haitiano por lo cual en esa misma proporción la población residente en Cuba es extranjera.

¿Cómo podremos hacer elecciones en Cuba con ese problema? ¿Será que junto a los delegados de barrios se postularan los alcaldes de Madrid, Puerto Príncipe o de Pekín?

Es algo difícil de vaticinar pero en lo cual se debería pensar a la hora de unas elecciones verdaderamente democráticas.

¿No cree Ud. estimado lector?

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