"La constitución cubana de 1976: un documento espúreo"

Rogelio Travieso
Con la Revolución se eliminó la Autonomía Universitaria. Foto: Commons.wikimedia.org.
(www.miscelaneasdecuba.net).- En agosto del año 2000 visité al amigo Jesús Yanes Pelletier, ya fallecido, quien se encontraba convaleciente de una caída en el baño de su casa. La visita se la debía a este histórico luchador por la vida y la defensa de los Derechos Humanos. El encuentro me ha servido de mucho para mí desarrollo intelectual al permitirme profundizar en una parte de la historia no divulgada que existe en nuestro país.

El amigo Pelletier me contó, entre muchas vivencias de su fecunda vida, que a los pocos días de producirse el golpe de estado ocurrido el 10 de marzo de 1952 se celebró, en una finca ubicada en las afueras de La Habana, una reunión secreta presidida por el general Fulgencio Batista y Zaldívar, máximo dirigente de los militares que derrocaron al Presidente constitucional de la República de Cuba, Carlos Prío Socarrás, donde participaron varios altos oficiales y políticos confabulados e identificados con el régimen que acababa de instaurarse por la fuerza de las armas.

La presencia de Pelletier en el encuentro estaba motivada por ser el oficial asistente del general Querejeta (1). Según Pelletier, los presentes se concentraron en dos objetivos primordiales: Primero, la derogación de la Constitución de la República de Cuba de 1940 y su sustitución por unos Estatutos Constitucionales y; segundo: Abolir la Autonomía Universitaria.

La Constitución de 1940 se aprobó fuese derogada, imponiéndose los Estatutos Constitucionales. La abolición de la Autonomía Universitaria no fue aceptada por la mayoría de los presentes con voz y voto; razón por la cual continuó vigente hasta el triunfo militar de Fidel Castro y de su llamada “Revolución triunfante” (enero de 1959), fecha en que fue eliminada definitivamente. En su lugar se impuso la consigna oficialista de: ¡LA UNIVERSIDAD ES PARA LOS REVOLUCIONARIOS! Disposición gubernamental que implicaba un privilegio exclusivista, totalmente discriminatorio para los ciudadanos que no estaban de acuerdo con las ideas y decisiones de Fidel Castro y los integrantes de sus filas (miembros del ejército rebelde que comandaba y las brigadas de acción y sabotaje) que creó, organizó, dirigió y que implantaron el terror a la ciudadanía, a lo largo y ancho del país, desde principio de enero de 1956 hasta el 31 de diciembre de 1958, período en que se extendió la lucha guerrillera en las montañas centrales del Escambray y orientales de la Sierra Maestra contra el ejército gubernamental de Batista.

Sin embargo, para la mayoría de los luchadores por la democracia, héroes y mártires, estas no constituían sus aspiraciones ciudadanas. El principal ideal de éstos últimos era la lucha por alcanzar la libertad de Cuba, la promulgación del Estado de Derecho y la reinstauración de la Constitución de 1940.

Después del triunfo del Primero de Enero de 1959, en fecha tan temprana como el 7 de febrero de ese mismo año, se procedió a la imposición de una Ley Fundamental que, según los defensores del nuevo gobierno, se legalizaba la pena de muerte por una absurda interpretación del artículo 25 de esa Carta Magna, para justificar la serie de fusilamientos masivos que se estaban realizando en el país por intermedio de parciales juicios sumarísimos contra defensores del gobierno depuesto de Batista, acusados de criminales de guerra, delatores y/o torturadores de revolucionarios y otras personas que, en principio, eran aparentemente inocentes. ¡Cuánta falacia! El contenido de este artículo es un ejemplo que demuestra, sin género de dudas, la falsedad en la que se sustentaba “La Revolución Castrista” para aplicar la pena de muerte a supuestos civiles servidores del gobierno derrocado de Batista.

Lo cierto es que el Artículo no. 25 de la referida Constitución de 1940, señalaba en su letra: “No podrá imponerse la pena de muerte. Se exceptúan los miembros de las fuerzas armadas por delitos de carácter militar y las personas culpables de traición o de espionaje a favor del enemigo en tiempo de guerra con Nación extranjera”. Los comentarios huelgan. La Constitución de 1940 fue derogada de facto y no de jure. La misma representó -en su momento- un gran paso democrático y avances en lo referente al establecimiento de un Estado de Derecho, la independencia y la soberanía nacionales.

En la elaboración de esta Ley de Leyes, participaron como miembros de una Asamblea Constituyente distintos representantes de la sociedad cubana en esos momentos, quienes integraban un espectro socio-económico y político de los diferentes pensamientos y tendencias existentes en nuestra Nación.

Este antecedente, como acontecimiento jurídico-constitucionalista es muy distinto por su pluralidad, a lo ocurrido en el análisis y creación de la Constitución de 1976, reformada en 1992 por el Partido Comunista de Cuba (PCC), el Estado y el gobierno impuesto por los Castro, quienes designaron a personeros de su régimen para la confección de una seudo Constitución que su articulado respondiera a un Estado de corte totalitario que Fidel Castro le impuso al pueblo de Cuba.

A título de ejemplo debemos analizar los Artículos 5, 53 y 62 de la vigente Constitución. Decidir que la Universidad es para los revolucionarios; fundar los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) para controlar la vida de los cubanos en cada calle o área de convivencia y la vigencia de la Pena de Muerte; crear las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP); imponer diecisiete años de la arbitraria Ley Fundamental; imponer una sociedad civil con organizaciones masivas totalmente oficialistas; establecer la ofensiva revolucionaria del 13 de marzo/1968 que propició el Estado se convirtiera en el único dueño y empleador nacionales;… Todos estos factores más otros muchos que pudieran ser citados, generaron un gran temor e indefensión ciudadana, pues el poder absoluto se colocaba en manos del Estado absolutista, el PCC y la llamada “Revolución fidelista y totalitaria que beneficia no al pueblo cubano sino a un pequeño grupo de privilegiados de corte militar y políticos izquierdistas.

Al pueblo cubano no le queda otra alternativa que la de refrendar una Constitución que actúe como camisa de fuerza controladora de todas las arbitrariedades gubernamentales y defensora -al mismo tiempo- de aquellos que se rebelaban ante semejante situación de sometimiento cuasi esclavista.

Y debemos preguntarnos ¿En realidad a qué principios debe responder una Constitución? Lo cierto es que en la discusión, creación y redacción de una Constitución deberán participar los distintos representantes de la ciudadanía, con pluralidad de pensamiento y no un partido único o grupo en particular.

Los derechos son inherentes a la persona y la función de la Carta Magna de un país es la garantía de esos derechos de todos los ciudadanos por igual. Para Cuba es imprescindible una nueva Ley de Leyes y, de ese modo, ser consecuentes con la manera de pensar de nuestro Apóstol José Martí quién, en dos frases contenidas en su extensa obra, abarcadora y para todos los tiempos, se refería a que: “(…) las Constituciones no deben ser ideológicas (…)” y que: “(…) la prosperidad de un pueblo se fundamenta en la existencia de tener muchos pequeños propietarios”.

No podemos olvidar en este análisis los recientes eventos que marcaron un antes y un después entre los Estados Unidos de Norteamérica y Cuba el 17 de diciembre/2014. Nuestro pueblo deberá ser muy celoso y evitar manipulaciones y obstáculos creados por los actuales gobernantes cubanos. Tendrá que exigir se abran posibilidades que propicien una verdadera solución nacional en la que participe la ciudadanía en pleno en estrecha unión con la sociedad civil emergente. Es hora de que entre todos, sin exclusiones, podamos solucionar definitivamente los graves problemas sociales, económicos y políticos que nos atenazan a diario.

El deshielo de las relaciones entre EE.UU. y Cuba es una parte importante del problema, pero lo demás y más importante nos corresponde a todos los cubanos. ¡CUBA ASÍ LO NECESITA!

NOTA 1; El general Querejeta y el teniente Pelletier eran oficiales del ejército cubano de Batista.

Comentarios

Ponencia de Alfredo Gómez Llorens
[18-02-2018]
Patria de Martí
Defensoría del Pueblo logra se resuelva problema de regadío a pequeños agricultores
[04-02-2018]
Rolando Pupo Carralero
Cuba Independiente y Democrática
(www.miscelaneasdecuba.net).- Cinco pequeños agricultores se sienten agradecidos por el apoyo incondicional brindado por la Defensoría del Pueblo en San Juan y Martínez.  Ellos no habían podido iniciar la siembra de tabaco porque la bomba de agua no se reparaba.  El grupo de la Defensoría, Yusniel Pupo Carralero, Yordan Pupo Carralero, Edisbel Forteza González y Sandra Haces Ramos insistió ante la cooperativa y ante la ANAP que se le diera una solución.
Cubanos tras el Muro de Berlín
[21-11-2016]
Redacción de Misceláneas de Cuba
  (www.miscelaneasdecuba.net).- ¿Qué pasó con los cubanos al caerse el Muro de Berlín? Muchos cubanos decidieron quedarse en Berlín después de la entrada de la democracia en Alemania Oriental. El documental “Cubanos tras el Muro de Berlín” realizado por Ricardo Bacallao nos muestra cómo se ha desarrollado la vida de algunos de ellos. No te pierdas la muestra de éste en el Instituto Cervantes de Berlín si te encuentras en esta ciudad el viernes 22 de noviembre a las 7PM. Para mayor información visita: http://berlin.cervantes.es/de/default.shtm  
Boletín de la música underground en Cuba
[07-05-2016]

  (www.miscelaneasdecuba.net).- 1. De lo que se ha hablado muy poco dentro del hip hop cubano (Parte I)
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