Cuba un estado represor

Pedro Corzo
Escritor, Periodista y Editor
 
(www.miscelaneasdecuba.net).- Con frecuencia se escucha a los analistas calificar de estado narcotraficante a algún que otro país, una apreciación que debería usarse con otras connotaciones, por ejemplo la calificación de estado represor, le vendría al régimen de La Habana a la medida.

Por otra parte el castrismo solo no reprime las acciones de sus oponentes. También actúan antes de que se cometa un hecho que consideran delictivo,  no en base a las evidencias obtenidas,  sino por la convicción a la que hayan llegado sus agentes.  

El totalitarismo insular ha sobrevivido por su capacidad represiva, y aunque otros factores han influido favorablemente a su permanencia, evidentemente la condena o la corrección, según el caso, ocupa un sitial preeminente en el vasto arsenal que le ha permitido mantener el poder.

La represión no ha podido extinguir a la oposición aunque sin dudas la ha controlado eficientemente, al extremo que nunca ha sido, a pesar del arrojo de quienes en su momento han ejercido el derecho a actuar en base a sus convencimientos, un peligro a la estabilidad del régimen.

La represión en Cuba péndula de la brutalidad extrema a la sofisticación más exquisita. Es constante, relativamente uniforme en sus acciones y reacciones, enmarcada en un proyecto general en el que los victimarios intiman, maltratan y hasta ejecutan a sus víctimas con métodos iguales en cualquier dependencia oficial.

Las situaciones coyunturales o casos muy específicos son reprimidos en base a otros patrones y aunque la improvisación en la aplicación de la metodología es factible, los encargados de aplicarla en esos casos son los sicarios de mayor relevancia. Los esbirros están limitados a las pautas dispuestas por sus superiores.

Las fuerzas represivas del castrismo, sin distinción de cuerpo o agencia, es fría y calculadora porque procura evaluar previamente los perjuicios que se derivan de sus acciones. La represión ha sido institucional. Su aplicación en tiempo y profundidad depende del alto gobierno, no de un funcionario que en base a su humor, carácter y prejuicios toma las decisiones.

Cierto que los resultados pueden variar, la represión no es una ciencia exacta como las matemáticas, pero con la planificación y coordinación en su implementación, se pueden disminuir daños colaterales que puedan afectar los cimientos del poder.

La represión ha tenido a su disposición incontables recursos para imponer el control. No ha dudado en aplicar la violencia extrema, la cárcel, el paredón, o el abuso en cualquiera de sus formas, pero siempre lo ha hecho enmarcado en la mayor discreción, y cuando esto no ha sido posible, ha recurrido a las turbas enfebrecidas para aplastar a los opositores.

Desde los actos de repudio que se remontan al verano de 1960, hasta las brutales cacerías a las personas que se iban por el Mariel, los acosos y golpizas contra la oposición, los arrestos de la Primavera Negra y las vilezas contra las Damas de Blanco, conforman un apretado resumen, con muchas omisiones, del prontuario del maldad del castrismo que procura extirpar todo lo que pueda afectar su supervivencia.

Esta labor deleznable ha sido cumplida, las más de las veces, por funcionarios vestidos de civil que lideran concentraciones de supuestos ciudadanos irritados, listos para aplastar y sofocar la dignidad ciudadana. Este cuadro de civiles contra opositores, le ha permitido al régimen disfrutar por años una falsa imagen de popularidad, que ha sido muy útil para esconder bajo la alfombra del totalitarismo todas las brutalidades.

La represión uniformada ha sido la mayor parte de las veces encubierta. El sicario, el esbirro, viste de civil. Los autos policiales circulan por lo regular como vehículos regulares y los arrestos no son informados por los medios salvo que formen parte de una campaña que tiene el fin de generar una intimidación masiva, o enviar un mensaje al exterior de que el régimen proyecta algo de proporciones que trascenderán las fronteras.

No obstante,  la represión fue y será la última cara del sistema, y no es de dudar que en sus postrimerías, intente callar el clamor de los sin derechos con una ferocidad sin precedentes lo que se corresponde con su naturaleza. No hay dudas de la crueldad del totalitarismo, tampoco, de la firmeza y el compromiso de los que se decidan de una vez por todas pagar el precio de ser libres.

Comentarios

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Pedro Corzo
Escritor, Periodista y Editor
  (www.miscelaneasdecuba.net).- El continuado embate de los demócratas venezolanos contra la dictadura castrochavista ha limitado la capacidad operativa de ésta dentro y fuera del país y proyectado a la oposición como una alternativa de poder.
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Lcdo. Sergio Ramos
(www.miscelaneasdecuba.net). La dictadura castrista ha lanzado una fuerte oleada represiva contra los opositores pacíficos en Cuba con el fin de acallarlos y sacarlos de circulación. Si bien es cierto que la represión ha sido una constante en el país durante toda la existencia del régimen totalitario, también es cierto que hay momento donde estos han bajado un poco de intensidad y otros en que se han agudizado.
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  (www.miscelaneasdecuba.net).- Un sector de la comunidad cree con convicción, que las soluciones vendrán cuando muchos depositen una inmensa voluntad para que todo lo bueno ocurra. Es una actitud meramente emocional, muy infantil y bastante poco racional, ausente de ese mismo pragmatismo que tantas veces endiosan.
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[08-04-2017]
Mileydi Fougstedt
Redactora
El camión después del impacto. Foto tomada de Twitter. (www.miscelaneasdecuba.net). Hace rato que viene sonando el río y por fín ayer se sintieron las piedras. Un camión de la compañía cervecera sueca Spendrups fue robado y después estrallado contra la vidriera de la tienda por departamentos Åhléns en el centro de Estocolmo. 
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