Cuba es una dictadura por ley

Oscar Elías Biscet
Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

 

(www.miscelaneasdecuba.net).- Comento algunos artículos heredados al nuevo proyecto de reforma de la Constitución castrocomunista del 2018 desde el adefesio constitucional de 1976.

El próximo 1ro de enero de 2018 toma oficialmente la presidencia de Brasil Jair Bolsonaro. Dios amparó a Brasil y renacerá como una sociedad democrática de valores de la cultura occidental y con una poderosa economía. Los brasileños se libraron de la dictadura socialista que impondría el Partido de los Trabajadores (PT).

El candidato presidencial Bolsonaro había condenado el trabajo esclavo de los médicos cubanos ejercían en Brasil bajo el tutelaje de Cuba castrista y en complicidad de Lula da Silva, Dilma Rousseff, el PT y la Organización Panamericana de Salud (OPS). También reveló la presencia de 200 agentes de inteligencia o del ejército de Cuba en la vigilancia y el control de esos galenos cubanos.

En realidad, lo más importante y digno fue el hermoso gesto democrático y de respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales del presidente brasileño Jair Bolsonaro, al decidir no invitar a la toma de posesión a dos tiranos del hemisferio, de Cuba, Miguel Díaz-Canel y de Venezuela, Nicolás Maduro.

Bolsonaro tiene muchísima razón: Cuba no solo es una tiranía operativa, sino que está institucionalizada. La espuria, estalinista y no cubana Constitución de 1976 es copia fiel de la Carta Magna de la Unión Soviética de 1936. Es violadora de los derechos humanos y la libertad del pueblo cubano. Y en ese basamento, el dictador Raúl Castro y su títere diabólico Díaz-Canel junto al Partido Comunista reelaboran una nueva reforma constitucional.

Comento algunos artículos heredados al nuevo proyecto de reforma de la Constitución castrocomunista del 2018 desde el adefesio constitucional de 1976.

ARTÍCULO 1. “Cuba es un Estado socialista… organizado… como república unitaria e indivisible… que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política”… Desde la postulación de este artículo fue condenado por los abogados prodemocráticos cubanos, mostrando su inconsistencia y contradicción dentro la propia ley que expresa que el Partido Comunista de Cuba (PCC) es la vanguardia organizada de la nación cubana, fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, artículo 5 de la Constitución de 1976.

En la reforma constitucional del 2018 de este artículo 1 eliminaron el calificativo ‘política’, decía disfrute de la libertad política y ahora solo dice ‘libertad’. No obstante esa libertad, expuesta de forma general o universal, no garantiza la libertad del pueblo cubano pues en el artículo 5 de la misma ley expresa que el PCC es la fuerza política superior de la sociedad y del Estado.

El extremo poder incrementado del Partido Comunista de Cuba es único ahora por ley y en la práctica. Raúl Castro dijo en esa Asamblea Nacional del Poder Popular que harían la reforma a la Constitución de 1976 pero no se podía cambiar la eternidad del socialismo ni el poder superior del PCC; o sea, los artículos 137 y 5.

En realidad, el PCC no necesita para gobernar el país de los artículos 5 y 137, pues ya gobernó sin esos postulados y por decreto desde 1965 hasta 1976. Incluso, la ANPP simplemente es una mayoría absoluta domesticada y pusilánime, al estilo, digo tanto peor, del parlamento hitleriano, donde fueron aprobados todos los decretos leyes, sin un voto de oposición, de Fidel Castro y su hermano Raúl.

La excesiva contradicción de la nueva reforma constitucional de 2018 es el registro y asociación de socialismo con libertad, artículo 1. El socialismo es la primera fase del comunismo donde se aplican leyes que mutilan las libertades fundamentales para despersonalizar al ciudadano y convertirlo en una masa popular dócil y establecer la segunda fase: el comunismo. Sencillamente, el socialismo es el inicio de quitártelo todo y en el comunismo, ya te lo quitaron todo. Solo existe el colectivo y el estado; para luego formar un supra-estado mundial.

En la nueva reforma de la ley principal, Título IV: Deberes y Garantías, aparecen los derechos humanos y libertades fundamentales para mantener el continuismo maquillado de democracia y evitar la rigidez de los conceptos de la espuria Constitución de 1976 y sus reformas. Esto es un fruto de la resistencia interna prodemocrática y la solidaridad internacional. Sin embargo, todas las libertades fundamentales están sujetas a la ley secundaria.

Parece que de tanto escribir la palabra libertad, esta turbó a los escribanos comunistas que se les escapó la censura de forma abierta en la propia Constitución, en los artículos 59 y 95 h. Estos dicen: 59. La libertad de pensamiento, conciencia y expresión son garantizada por el Estado. Para acto seguido mutilarlo, al registrar que no se puede realizar la objeción de conciencia en contra de la ley. En el 95 h. asegura que la creación artística es libre y en su contenido respeta los valores de la sociedad socialista cubana.

Después del análisis de la Constitución de 2018 digo como mis compatriotas y amigos Roberto Azcuy, Alfredo Cepero, Frank Alonso, Néstor Carbonell Cortina, Roberto Godoy y promotores del Proyecto Emilia: esto es una estafa constitucional, estalinista, espuria, adefesio, ladronicio y no cubana. Es un reglamento del Partido Comunista de Castro que no garantiza los derechos humanos básicos ni las libertades fundamentales y es un símbolo de la opresión del pueblo cubano.

La única realidad virtuosa es luchar por la libertad de Cuba y no asistir para no legitimar la farsa plebiscitaria de un continuismo esclavizaste de la ley básica que promueve la dictadura totalitaria comunista de Castro. Así, tendremos en el futuro cercano una Cuba libre.

Comentarios

A ese cubano "extranjero" que piensa invertir en Cuba
[14-06-2019]
Elías Amor
Economista
    (www.miscelaneasdecuba.net).- En una extensa entrevista en Cubadebate, cuya lectura recomiendo, la directora de inversión extranjera castrista, Débora Rivas ofrece argumentos para justificar la afirmación de su ministro Malmierca hace unos días según la cual “con la nueva ley 118, los cubanos residentes en el exterior pueden invertir en Cuba”. Según criterio de la directora, no existe limitación alguna para hacerlo, salvo el cumplimiento de la ley y la adecuación del proyecto a las prioridades del régimen. Casi nada. La inversión extranjera es un asunto delicado. No está para titulares ni propaganda castrista al uso. Ahora el régimen se vuelca con los cubanos residentes en el exterior para que inviertan en la isla. ¿Tendrán éxito? Lo dudo.
Alma Mater
[11-06-2019]
Martín Guevara Duarte
Escritor
La Universidad de La Habana. Foto de archivo.   (www.miscelaneasdecuba.net).- Hay malas hierbas que se expresan a través de cardos y otras en forma de flores. Hay zonas umbrías por el efecto de una amenazante tapia guardiana y otras por la sombra de un manzano en flor. Así mismo hay tristezas y tristezas.
¡Ah, el Brexit!
[09-06-2019]
Carlos Alberto Montaner
Escritor, periodista y político
  (www.miscelaneasdecuba.net).- Sucedió en junio de 2016 y todavía no se sabe cómo se llevará a cabo. Por lo pronto les ha costado el cargo a dos Primeros Ministros conservadores del Reino Unido: David Cameron y Theresa May.
Planificación central de la economía, ¿pa qué?
[09-06-2019]
Elías Amor
Economista
  (www.miscelaneasdecuba.net).- El régimen castrista anuncia el comienzo del proceso de elaboración del plan económico para 2020, el principal instrumento para intervenir en la economía estatal. La información en "Trabajadores" habla del comienzo de las asambleas de análisis con los trabajadores de la elaboración del plan de la economía y el presupuesto correspondiente al próximo año. Una iniciativa que pretende conseguir un plan más participativo y flexible, de acuerdo con los deseos del ministro de Economía y Planificación. La pregunta, parafraseando a Fidel Castro en referencia a las elecciones, es ¿pa qué?
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