El 24 de febrero de 1996, el Gobierno cubano lanzó con furia y odio unos aviones de guerra contra dos avionetas civiles y desarmadas, pertenecientes a Hermanos al Rescate, una organización que se dedica a socorrer a los cubanos que salen desesperadamente de la isla en embarcaciones rústicas en busca de la libertad a través del mar, muchos perdiendo la vida en esta travesía.
Estos aviones de guerras piloteados por cubanos sin escrúpulos y con alma de asesinos, lanzaron un ataque aéreo contra estas dos aeronaves, derribándolas en aguas internacionales y provocándoles las muertes a cuatros jóvenes, los cuales son recordados hoy 24 de febrero por muchas personas en todas las partes del mundo y en especial aquí en Cuba. Se les rinde lanzando flores al mar y repudiando este horrendo crimen; palabras esta pronunciadas por Georgina Noa Montes, presidenta del movimiento Liga Cívica Martiana.
La actividad comenzó con el Himno Nacional, pidiéndose luego un minuto de silencio para los caídos. La señora Noa Montes comentó que para poder realizar el acto recordatorio tuvo que sufrir el asedio de oficiales de la policía política.
“Veníamos unos cuantos, comentó Alfredo Montano Ramos, vice presidente del movimiento antes mencionado, pero cuando nos dimos cuentas de que éramos seguidos por personas de la policía política nos separamos y solo cincos llegamos al lugar pero estos cincos representamos a todos los que no pudieron llegar, pues en nuestra Cuba todo es prohibido no existe libertad de ningún tipo, hasta los pensamientos de las personas son controlados.”
Los miembros de la Liga Cívica Martiana les ofrece condolencias a todos los familiares de estos valerosos hermanos asesinados cruelmente y esperamos pronto se haga justicia con los responsables.
El recordatorio terminó con la lectura de uno de los pensamientos de Mario Manuel de la Peña, quien una vez dijo: “Yo no creo en capitalismo ni en comunismo; mi único enemigo es la injusticia. La no violencia no es un instrumento de conveniencia, es un modo de vida en el cual se tiene que creer.”
Comentó Noa que los defensores de los derechos humanos Maria Julia Villarte Álvarez, Marta Belkis Rodríguez González, Yohan Valladares Echevarias y Manuel J. Linares Bermúdez, fueron interceptados por oficiales de la Seguridad del Estado en la Víbora.
Allí les pidieron identificación y los tuvieron detenidos en la vía publica por un tiempo, donde recibieron amenazas de ser encarcelados si continuaban defendiendo sus ideales y dejando plasmado sus nombres y apellidos en una agenda que tenían los oficiales diciéndoles que serían controlados severamente a partir de ese momento.
















