Antomachin Rivero fue detenido cuando intentaba cruzar la frontera de la Base Naval de Guantánamo. En el momento de su detención, los guardias le dispararon un proyectil plástico que aún tiene alojado en una de sus extremidades.
Refiere el ex prisionero que en los 10 años de encierro, sufrió torturas, tratos crueles y fue confinado en celdas de castigo por tiempo indefinido debido a su actitud contestataria y a su posición indoblegable, pues se negó todo el tiempo a ser intervenido quirúrgicamente para extraerse el proyectil .

Esta reportera pudo comprobar en una visita realizada que Marino Antomachin, presenta grandes secuelas psicológicas, resultado del prolongado encierro al que fue sometido, solo por tratar de vivir en libertad; sus expresiones son las de un hombre aferrado a un ideal.
El caso Antomachin no es un caso aislado ni una casualidad. Las pésimas condiciones de las cárceles cubanas provocan y aceleran el deterioro de la salud de los reos; los cuales viven en verdaderos campos de exterminio.
“Tengo un hijo de 17 años al cual apenas he visto crecer, no le temo a la cárcel pero reconozco que es un peligro estar preso”, puntualizó Marino.
Marino Antomachin Rivero reside en Paquito Barrero, #256, % Remo y 24 de Febrero, municipio de Palma Soriano en Santiago de Cuba.
















