Ahora bien ¿qué es la doble moral? ¿por qué, con el comunismo, la tal inapropiada conducta encuentra su cenit?
El término en cuestión proviene de una denominación popular (también puede ser oficial) que hace referencia a la conducta generalizada y constante de la población y sus líderes -en este caso me refiero a mi país, Cuba-, para aparentar en sus discursos, declaraciones y reuniones un irrestricto apoyo a la revolución.
Por supuesto, lo hacen, más que nada, por el temor a ser ferozmente reprimidos por el gobierno. Debe añadirse que el hecho de que un pueblo esté obligado a practicar la doble moral es ,antes que todo, una acción injusta -de parte de la dictadura- porque niega el principio de imparcialidad según el cual todas las personas serán tenidas en cuenta en la sociedad sin que medien para ello el convencimiento ideológico ni los favoritismos políticos.
Para la dictadura cubana, como todo país comunista, lo determinante y decisivo es el criterio y no el individuo. Aunque esta actitud se condena en los discursos, generalmente en apariencias, sus prácticas y empleos se dan con bastante frecuencias y es, precisamente, la intolerancia del sistema socialista lo que favorece a que, dentro de sus fronteras, la misma llegue a su clímax.
Debemos tener en cuenta que con este tipo de experimentación social el estado se hace eminentemente represor y además existe una ideología que juega un papel rector dominante.
Es exactamente con esta práctica experimental donde los ciudadanos, les guste o no, la mayor parte del tiempo se ven obligados a recurrir a ella (la doble moral) para poder salvar el pellejo en disímiles situaciones políticas que se hacen sumamente complejas y difíciles.
En el caso de nuestra nación ¿quién se atrevía en público decirle a Fidel Castro que estaba equivocado cuando arengaba una de sus interminables y aberradas teorías, aunque todo el pueblo
supiera que estaba delirando? Por el contrario, lo aplaudían interminablemente.
En Cuba es el miedo, y la desconfianza hacia todos en derredor, lo que ha llevado a que el comportamiento moral se haya visto sustituido por el uso de la simulación constante. Se da un tipo de retórica oculta que es, a su vez, un gesto de resistencia pasiva que toma cuerpo ante las atrocidades e irresponsabilidades del régimen.
Recuerdo a varios de mis mejores amigos que desde hacía mucho tiempo estaban planeando, de manera escondida, una salida ilegal en balsa que se produciría por la costa norte del país.
Todo lo habían venido haciendo con tantas reservas que ni sus mismos familiares conocían de ello. Era un mes de Marzo y supuestamente salieron de sus casas, despidiéndose de sus
madres, para marchar a los actos conmemorativos y "patrióticos" que se celebran los días trece (de este mismo mes) en homenaje a los estudiantes del directorio revolucionario que perecieron cuando se efectuó el asalto al palacio presidencial de Fulgencio Batista en el año 1957.
Mis amigos asistieron a las conmemoraciones y de ahí se dirigieron, al concluir los actos, al lugar donde tenían la balsa escondida.
Nadie había reparado aún en la desaparición de ellos cuando a las veinte ,o, veinte y cuatro horas uno de los integrante del grupo llamó por teléfono a la isla, a sus familiares, para decirles que todos habían llegado sin contratiempos a Miami, que estaban muy bien y encantados con esa bella y nueva ciudad donde otros compatriotas exiliados le habían dado una calurosa acogida.
Los miembros de sus familias se quedaron sorprendidos y boquiabiertos. Unos jóvenes que el día anterior habían estado gritando consignas revolucionarias en los actos por el trece de Marzo, en la noche siguiente se hallaban en Miami, nada menos que en la acera de enfrente del Castrismo.
Esto es doble moral. Lo más peligroso de ello es que puede volverse una conducta habitual en los individuos, sobre todo en los jóvenes. Es verdaderamente alarmante vivir en un país donde la gente se acostumbre, hasta tal punto, a la simulación y la mentira que luego no sepan salirse de ellas ni identificar entre lo que es una posición sincera o la que se simula.
El hábito hace al monje, este refrán se pone de manifiesto en la Cuba Castrista porque, parece ser, que las personas de tantas prácticas simuladoras se han habituado a ellas como si se trataran de conductas normales y diarias.
El fallido y oportunista discurso del Castrismo sobre la creación del "Hombre Nuevo" tuvo, desde su mismo comienzo, un doble rasero. De una parte don Castro arengaba públicamente a los jóvenes cubanos sobre la necesidad de adquirir un elevado nivel de concientización revolucionaria a la vez que en privado, a puertas cerradas, los enseñaba a mentir y a sobrevivir con el cuchillo puesto en la boca como si se tratasen de piratas de una nueva era.
¿En qué quedamos entonces? ¿Se buscaba el hombre nuevo de una conciencia revolucionaria superior ,o, sencillamente, se estaba moldeando un lobo más feroz y voraz que el de la consabida
y aburrida Caperucita?
El falaz discurso sobre la creación del "nuevo individuo" sucumbió, a ciencia cierta, ante la aparición de nuevas generaciones de agresivos y avispados cubanos que han hecho de la inclemencia su habitat natural, unida a los cambios incesantes de unas apariencias que siempre van flanqueadas por la desconfianza, además, de vez en cuando, por algún que otro golpe por debajo del cinturón.
El lobo nuevo de la Cuba de hoy es la antípoda del joven cubano de antes de 1959. Aquel era generalmente respetuoso, medido en sus comportamientos, politizado (de ahí que se diera la revolución que luego traicionara Castro), responsable y profundo en su visión acerca de la realidad social de la nación.
El lobo actual, muchas veces, no conoce normas de adecuadas maneras. Padece un ego galopante, es desmedido en todo, al punto de parecer vulgar en sus actuaciones. Además es despolitizado, hasta el grado, de que hablarle sobre problemas sociales le provoca disentería.
El lobo nuevo de la sociedad cubana de hoy es materialista al cien por ciento, él no sabe (generalmente), ni le interesa saber, que es una favela de barrios pobres de las que se levantan en las regiones marginales de Río de Janeiro.
Sin embargo conoce todas las últimas marcas de jeans, de zapatos deportivos y de relojes de marcas que salen ofertados, año tras año, en el mercado estadounidense.
El lobo nuevo es, en muchas ocasiones, la irresponsabilidad consumada. Una criatura amorfa nacida a partir de las manipulaciones ideológicas del régimen Castrista.















