Esta es la razón primera del “show go on” increíble que el diputado y director del Granma, Lázaro Barredo, oficial del periodismo oficioso, montó en la reunión de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento cubano, después de un preludio de tres días dedicados a manipular la opinión pública nacional e internacional en contra de una sola e indefensa mujer.
Entonces, no es nada raro que el diputado Barredo arremetiera, como un antiguo tanque T- 34 (además bautizado con el nombre de Stalin), contra la ayuda que reciben los opositores. Ahora, el neo Savonarola antillano atiza la cólera de sus compañeros de militancia para castigar a quien se atreva a recibir sostén financiero de una potencia extranjera. “Que nadie toque nada, sólo yo puedo tocar”, exclamaba un actor cómico en la TV cubana hace unos años atrás y desapareció de las pantallas más rápido de lo que había aparecido.
Las seis horas de emisión de la Mesa Redonda destinadas a convencer al resto del mundo que 1, 500 dólares mensuales casi pueden estremecer los cimientos cincuentenarios del gobierno cubano no bastaron, al parecer, al inquisidor director de Granma para demostrar a todos también que su combatividad va más allá de lo exigido.
Asimismo, introdujo una innovación en el Parlamento, un tanto fuera de lugar, al pedir que la Fiscalía revise el Código Penal vigente con el fin de introducir un castigo a los disidentes por la recepción del “dinero del imperio” durante la mencionada sesión de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional. Pero no importa, porque para eso están los combativos militantes con su fidelidad canina.
No obstante, la campaña ridícula del régimen encuentra siempre quien del otro lado del espejo responda a su manera y agite, ante quien desee hacerla suya, la visión apocalíptica de la represión inminente por atreverse a pecar por no “conocer bien el origen de cualquier ayuda para aceptarla” y de la existencia de escuadrones de agentes infiltrados al peor estilo de Hollywood. De esta forma, Miriam Leiva, responde al berrido de Barredo y pretende ajustar cuentas con quien aceptó la ayuda.
Usted podrá comprender mejor, si conoce de la reticencia singular de la Dama de Blanco a recibir ciertas ayudas financieras, sobre todo, si son masivas y vienen del Norte. Ella aprendió bien cuánto se arriesga por guardar miles de dólares en un abrigo.
A fin de cuentas, todo el circo de tres días montado con relación al dinero recibido por la disidente Marta Beatriz Roque Cabello no deja de ser un espectáculo garantizado por el gusto ramplón de los sargentos neo talibanes de la policía política para atemorizar a quienes se atrevan a seguir el camino de la acción púbica y por no atesorar el billetaje debajo del colchón.
Sin lugar a dudas, el último episodio de la cumbancha no deja de ser interesante en el sentido que nos indica que las esperanzas de cambio son de color verde y cada vez que parecen crecer, viene una chiva movida por hilos, a manera de “Deus ex machina”, y se la come.















