Si bien es cierto que cualquier actividad disidente en Cuba es considerada por el régimen como un acto de oposición política, la realidad es que también quienes se oponen al sistema han estado atrapados en un ejercicio de retórica política.
Si bien esto fue necesario en los primeros tiempos de supervivencia de la oposición, en estos tiempos resulta en muchos casos pelear en el mismo campo que desea el sistema: un debate político interminable que ha generado incontables postulados, manifiestos, declaraciones de principios y documentos similares, que aunque cuestionan al sistema no han sido capaces de generar una dinámica cercana al ciudadano común, capaz de mostrarle como la oposición puede generar de inmediato un cambio en la calidad de sus vidas.
Esta es precisamente la nueva etapa que necesita el movimiento cívico independiente para dar el salto de calidad que lo convierta en el factor de cambio fundamental en la sociedad cubana. Hasta el presente, las ecuaciones de cambio en Cuba están basadas en que puede hacer el régimen, el neocastrismo con Raúl, o los Estados Unidos de América y hasta la Unión Europea, pero en términos generales, a la oposición se le asigna un roll pasivo, en dependencia de lo que puedan otorgarles algunos de estos tres factores u otros no mencionado pero siempre ubicados fuera de la isla.
En vista de esta realidad, FLAMUR, Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales, decidió el lanzamiento de la campaña nacional "Con la misma moneda", en reclamo del derecho de los cubanos a pagar con la monedad nacional, el peso cubano, en todos los establecimientos del país.
Esta campaña tiene tres objetivos básicos: primero, encontrar una plataforma de trabajo común, no política, que permita aglutinar a la mayor cantidad posible de organizaciones en tornos a un proyecto de base social amplia, evitando las diferencias políticas que generalmente dispersan el trabajo opositor.
Al llevar el ejercicio opositor al plano económico, FLAMUR ha logrado el concurso de numerosas fuerzas opositoras en la campaña, sin necesidad que ninguna de ellas tenga que renunciar a su identidad u orientación política para participar.
La campaña ha logrado cautivar la imaginación de la sociedad civil cubana, al brindarle un especie de “zona cómoda", en el cual el ciudadano común y corriente, no vinculado a grupos opositores puede participar bajo la justificación de que en realidad lo que busca, es reivindicar la soberanía nacional al devolverle al peso cubano su valor real. Esta transita por una avenidad que ya ha probado ser viable entregando 20000 firmas ante la Asamblea Nacional, y debido a su carácter netamente económico que corresponde a necesidades concretas de la población, han brindado su firma policías y hasta miembro del Partido Comunista.
El tercer objetivo es el más importante; arrebatarle al régimen su discurso de representación y vinculación con la nacionalidad al presentar de forma concreta ante la población el dilema de un régimen que afirma encarnar la nacionalidad y sin embargo, relega la moneda nacional a un pedazo de papel sin valor alguno.
En sentido general, cuestiona una de las fuentes de poder más sólida del sistema, al hablar de que " no existe legitimidad de soberanía cuando los cubanos son relegados a la condición de ciudadanos de tercera clase en su propio país".
Lo que ha hecho la campaña "Con la misma moneda", es desplazar el quehacer opositor del campo puramente político al económico, propiciando de esta manera la inclusión de sectores de la población que normalmente rechazan el discurso político por el exceso de retórica generado por el sistema.
La campaña en estos momentos cuenta con la participación de más de 16 organizaciones de todo el espectro del movimiento cívico independiente en Cuba, y ha generado una dinámica opositora nunca antes vista en la sociedad cubana enfocándolas en acciones de desobediencia civil.
Nuestro objetivo es precisamente eso; reenfocar el trabajo de la oposición en plataformas de carácter popular capaces de brindarle un rostro concreto de lo que puede resultar el cambio a la población y a la misma vez, derrocar la cultura del miedo y la parálisis que lejos de la represión, es el elemento fundamental que frena las posibilidades de cambio en la isla.
Esta campaña puede aportar como uno de sus resultados, la creación de una plataforma de organizaciones que participan en apoyo a esta campaña dentro y fuera de Cuba.












(


