La barriada de Santa Amalia del municipio capitalino de Arroyo Naranjo es una de las más afectadas por una crisis alimenticia que cada día cobra más fuerza. Las rebajas en cantidad de algunos productos de la canasta básica (libreta de racionamiento), los altos precios en los agro mercados y la represión contra los trabajadores por cuenta própia, ha provocado disgusto entre la población.
Una señora de 66 años de edad, quien pidió no ser revelado su nombre, intenta sobrevivir económicamente vendiendo duro fríos, helados y dulces caseros.
“Las ganancias no son muchas, pero al menos me ayudan a pagar los altos precios de los cárnicos que a mi edad me hacen falta. En una ocasión inspectores y policías me pusieron 1500 pesos de multa por vender ilegal, no obstante continuo arriesgándome pues es la única forma de pagar la multa y seguir alimentándome”, señaló la entrevistada quien desafía los recientes operativos policías.
Un río que atraviesa el reparto Santa Amalia y donde va a parar las aguas albañales de las viviendas del lugar, se ha convertido en el principal proveedor de niños y jóvenes que cada tarde van en busca de la caza del pez Klaria.
Rosbiel un niño de 13 años de edad señaló “No me cae muy bien la idea de venir a pescar a este río, se que me puedo enfermar ante tanta cochinada, para eso existen las medicinas pero el hambre solo se quita comiendo”.
Mientras que el Gobierno de Cuba exhorta a toda la población al ahorro y a resistir, el pueblo sin esperanza de mejora se prepara para revivir en los próximos meses los difíciles años del periodo especial. Las transformaciones económicas se hace cada vez más necesaria para el sufrido pueblo de Cuba.
















