Una de las principales afectadas Enid Hernández Luque, vecina de Güinera 114, entre B y C, Reparto Mendosa, decidió investigar el hecho debido a la indiferencia de las autoridades de la localidad con respecto al problema. Como resultado de sus indagaciones pudo conocer que en la fábrica se está alterando el yogurt durante su elaboración.
Primero sacan una mayor cantidad de lo programado del yogur natural, dispuesto para niños menores de 7 años, con ello garantizan un excedente para venderlo en el mercado negro, a modo de compensar así sus bajos salarios. Luego al resto le echan todo el agua y la soya que sea necesaria para cumplir con el plan de entrega establecido. Como resultado se produce un desbalance proteico que les hace daño a los infantes.
A los niños cubanos mayores de siete años, les corresponde una cuota de yogurt de soya embasada en bolsas, en vez de leche, como parte de la canasta básica. También los menores de esa edad que rechazan la leche como alimento, reciben esta asignación pero de yogur natural.















