Nuestro gobierno aísla a su pueblo de la esperanza que conlleva la libertad y nos mantiene cautivo en un sistema que nos ha fallado. Los líderes de nuestro país nos prometieron libertad individual. En cambio nos negaron todos los derechos básicos. En Cuba es ilegal estar fuera de provincia, transitar por otro municipio, viajar al extranjero, tener y leer libros no acorde al sistema comunista.
Es ilegal que se reúnan varias personas sin permiso y consentimiento del gobierno, vender o comprar algo en la bolsa negra, es ilegal expresar algo en contra de este sistema. Los controles de vigilancia no están pendientes del delincuente. Más bien, vigilan a los ciudadanos que defienden la democracia y los derechos humanos.
Manteniéndose al tanto de las idas y venidas de estos, quienes los visitan, que emisoras de radios escuchan, y donde se reúnen. El sentido de comunidad y la simple confianza entre los ciudadanos se ha perdido.
Los líderes de este país nos prometieron una era de avance económico. En cambio, nos han dado varias generaciones de miserias. Muchos de los autos en las calles son de antes de la revolución. La vivienda para el cubano promedio esta en muy malas condiciones, mientras los del círculo de gobernantes vive en mansiones.
Los hospitales destinados para el pueblo se ven crónicamente afectados por la escasez de medicamentos, la inadecuada alimentación. Sin embargo se ha desarrollado una medicina privilegiada, tanto para extranjeros como para el círculo de gobernantes. Muchos somos forzados a recurrir a la bolsa negra para alimentar a nuestras familias.
Al mismo tiempo, el sistema ofrece tiendas bien surtidas a extranjeros, diplomáticos y gobernantes de este sistema comunista.
Los gobernantes de Cuba prometieron libertad de prensa. En cambio, clausuraron periódicos, estaciones de radio, televisión y medios privados. Encarcelan y maltratan a periodistas independientes, registran sus hogares, confiscan su papel y lápiz.
Los líderes de este país prometieron respeto absoluto por los derechos humanos. En cambio, ofrecen prisiones en condiciones degradantes.
Cientos de personas cumplen largas condenas de prisión por ofensas políticas, pensamiento independiente, delito de peligrosidad, sedición pacífica según define el sistema, lo cual significa cualquier cosa que decidan las autoridades.
Miles de personas sufren abusos de parte de las autoridades cubanas en materia de derechos humanos. Ciudadanos hostigados por escribir cosas que a las autoridades no les gustan, por defender los derechos humanos de todos los ciudadanos, por defender y apoyar la libertad, por decir la verdad.
Estos son algunos ejemplos del terrorismo y trauma que constituyen nuestro país actual. Y como en todos los sistemas totalitarios, existen otros horrores aún desconocidos por el resto del mundo. El paraíso que prometieron los gobernantes de Cuba hace 50 años, se ha convertido en la era de Stalin. La búsqueda de la justicia que alguna vez inspiro al pueblo cubano, ahora se a convertido en un intento de aferrarse al poder.
Una vez que sean desvelados todos estos horrores, causarán conmoción en la conciencia de la humanidad. Y serán la vergüenza de los defensores del régimen y de todas las democracias que se mantuvieron en silencio.
En estos momentos, aumentan los llamados a realizar cambios fundamentales en toda la isla. Se propagan las demostraciones pacíficas. Emitimos llamados a unirnos por la libertad, declaración a favor del cambio democrático. Escuchamos y sentimos los agonizantes sonidos de un régimen fracasado. Sabemos que incluso las pesadillas más crueles de la historia no pueden durar para siempre.
Somos un pueblo impaciente que tiene y no pierde las esperanzas. Y deseamos una verdadera revolución. Una revolución de libertad, democracia y justicia.
El régimen de nuestro país usa el embargo de los Estados Unidos como pretexto para justificar las miserias de Cuba. Sin embargo nosotros sabemos que la culpa la tiene el sistema comunista, el monopolio de la vida política y económica del pueblo. La vida no mejorará para nosotros bajo el sistema actual de gobierno. No mejorará el mismo sistema con nuevas caras, no mejorará el mismo sistema sujetado por nuevas cadenas.
Sabremos qué mejoró cuando se instale un sistema democrático, cuando el gobierno adopte de palabras y de acción, las libertades fundamentales. Estas incluyen la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad de prensa, la libertad de formar partidos políticos, la libertad de cambiar el gobierno mediante elecciones multipartidarias periódicas.
Sabremos que hay una nueva Cuba, cuando nuestros partidos de oposición tengan la libertad para organizarse, reunirse y hablar con igual acceso a las comunicaciones. Cuando una prensa libre e independiente sea capaz de operar sin censura. Cuando el gobierno deje de suprimir la actividad económica privada. Cuando liberen a todas esas personas encarceladas por sus convicciones y puedan reunirse con sus familias y seres queridos.
Hasta que ese día llegue, exhortamos a miembros del ejército, policías o funcionarios del gobierno, que tal vez algún día creyeron en la revolución y el sistema comunista, que habrá los ojos y vean el fracaso de este. Se levanten y se sumen a exigir la libertad que nos merecemos. ¡Hay lugar para todos en una Cuba libre!







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