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Pusha

Reflexiones Sobre la Más Reciente Declaración del Partido de Izquierda Sueco

09-07-2004.

Nota: A vuestra disposición ponemos unas reflexiones de este autor sobre el documento que hoy detalla la posición del Partido de Izquierda para con la dictadura de Fidel Castro. Este análisis en su versión sueca, ora in extenso ora recortado, ha sido enviado a diferentes medios de prensa de Suecia, incluido Vänsterpress (Prensa de Izquierda), órgano oficial del Partido de Izquierda Sueco. Prontamente le pondremos al tanto de las discordias que la Declaración ha suscitado en las propias filas de dicho partido.

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“Cuba es una democracia y Amnistía [Internacional] se equivoca cuando llama presos de conciencia a espías ”, afirmó la recién elegida en la Dirección del Partido de Izquierda Eva Björklund (Expressen, 26/2). En el mismo artículo, la ex presidenta de la Asociación Sueco-Cubana, sociedad de peones del régimen castrista, tuvo resistencia de parte de Pernilla Zethaeus, Secretaria del Partido: “Cuba es una dictadura. No hay duda de que viola los derechos humanos [DH]”. Contra este reproche indirecto, Björklund, también Miembro de la Junta Directiva del organismo de cooperación del Partido de Izquierda, el Foro Internacional de la Izquierda, replicó: “El Partido de Izquierda, como partido, no tiene ninguna posición oficial sobre esta cuestión. Yo opino que los que se expresan de esa manera están equivocados; y ellos opinan evidentemente que yo estoy equivocada”.

Obviamente como una reacción a las condenas que las adulaciones de Björklund al régimen castrista merecieran, la Dirección del Partido fue obligada recientemente a tratar de manera especial la cuestión cubana. La discusión desembocó en el documento Declaración sobre Cuba aprobada por la Dirección del Partido el 16 de abril del 2004, la cual en los tiempos que corren debe considerarse como la posición oficial del Partido de Izquierda en el asunto que nos ocupa. La Declaración sobre Cuba significa seguramente ora una revalorización ora una reorientación de la política hacia Cuba que el Partido de Izquierda llevaran a cabo en relación a la dictadura caribeña. Por tal razón, exige un examen penetrante.

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Primeramente sobre el parágrafo central del documento, aquel que trata, en términos generales, sobre los DH: “La defensa sin compromisos de los derechos humanos, según están definidos en convenciones básicas de las Naciones Unidas sobre este campo, es elemento fundamental en la política del Partido de Izquierda.” El documento más básico en este campo que las Naciones Unidas alguna vez haya aprobado se llama, como es conocido, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Comisión de Derechos Humanos de las ONU es la organización que, a nombre de la comunidad internacional, fomenta los DH en el mundo y anualmente discute su estado en Ginebra. La Comisión ha sentado en el banquillo de los acusados más de diez años consecutivos –incluido el año en curso- al régimen castrista.

Amnistía Internacional es también otra de las organizaciones humanitarias mundiales que basan su trabajo en la defensa de los DH. Durante muchos años, AI ha trabajado por la liberación de los presos de conciencia, al igual que por juicios justos a los presos políticos cubanos. Del parágrafo inicial de la declaración se puede por ende concluir que el Partido de Izquierda acata y respeta las estimaciones y exigencias que parten de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y de AI hacia quienes actualmente retienen el poder en Cuba. Esto significa a la vez un distanciamiento oficial de la Björklund y sus correligionarios, así como, en nombre de las consecuencias, una ruptura de la colaboración con organizaciones que, al igual que la Asociación Sueco-Cubana, niegan las violaciones a los DH del régimen castrista y alaban a la dictadura.

Otra nueva reconvención enuncia: “El Partido de Izquierda condena las violaciones a los DHdonde quiera que estas ocurran.” En la práctica, lo anterior debe traer consigo que el Partido de Izquierda (!ojalá!) criticará las violaciones a los DH por parte del régimen castrista, con la misma fuerza y energía con que esta organización de intereses fustiga dichas infracciones en países tales como Colombia, Israel, Irak o los Estados Unidos de América. Como es conocido,  Cuba (léase la dictadura de Castro) ha sido durante mucho tiempo el hijo predilecto del partido, al que o no se amonestaba o si se le amonestaba era de manera superficial o y/o con ayuda de excusas encubiertas (cuyas huellas solían llevar al poderoso vecino del Norte). De las líneas introductorias de la Declaración se deduce claramente que tanto miembros como simpatizantes del Partido de Izquierda que tradicionalmente se hicieran los de la vista gorda ante las transgresiones del régimen castrista, deben pensar que su posición ingenua va hoy completamente en contra de la directiva ideológica de la Dirección del Partido.

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¿Pero cómo evalúa, más concretamente, el Partido de Izquierda, la situación de los DH en la Cuba gobernada por los comunistas? El Partido de Izquierda divide a los DH –nada erróneo en ello- en por una parte derechos políticos y civiles, y sociales y económicos por la otra. “Nosotros defendemos las conquistas económicas que el pueblo cubano ha logrado y que aparecen como ejemplo para gran parte del mundo”, define el Buró Político. Nosotros no tocaremos aquí los llamados logros, como tampoco las partes del mundo que se dice desearían importar dichas conquistas. Sino que nos limitaremos a constatar que el Partido de Izquierda evita en el contexto llamar dichos logros derechos.

Y con toda razón. Pues el gobierno cubano regido por Fidel Castro ni siquiera ha ratificado la Convención Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, aprobada por las Naciones Unidas en el año 1966. Sí, aquella misma que regula derechos tales como el del trabajo elegido libremente, la seguridad social, educación, asistencia médica, cultura, arte y ciencia, el buen estándar de vida, la membresía libre en los sindicatos, etc. Es decir, muchos derechos que el régimen castrista ha afirmado incansablemente que le ha garantizado al pueblo cubano. En este acápite se hace pues necesaria una pregunta decisiva: ¿Si el Partido de Izquierda reconoce que el régimen de Castro no respeta los derechos sociales y económicos –según están definidos en convenciones básicas de las Naciones Unidas-, no significa esto que el partido debe, sin compromisos, igualmente defender el derecho de los cubanos a dichos derechos? Otra cosa: ¿cómo puede el Partido de Izquierda hablar de logros sin derechos?

Cuando la Declaración sobre Cuba pasa al tema de los derechos civiles y políticos el Partido de Izquierda habla (para total sorpresa) transparentemente: “En Cuba se carece de muchos derechos civiles y políticos fundamentales. La legislación cubana contiene limitaciones a las libertades de expresión, asociación, reunión y de prensa, lo cual es inaceptable en una sociedad democrática. Los tribunales del país carecen de autonomía e imparcialidad, y la práctica judicial viola el derecho del acusado a un juicio justo.” Es decir, el Partido de Izquierda no duda un segundo que el pueblo cubano ha sido desposeído de esos derechos. (Por supuesto, los actuales portadores del poder en Cuba tampoco han ratificado la Convención Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, también aprobada por las Naciones Unidas el año 1966).

Sin embargo, no todo está bien. Ahora aparece (a primera vista) el malo de la película: los EE.UU. La cúpula del partido considera que: “Los Estados Unidos han contribuido fuertemente, a través de su guerra económica, a socavar los derechos políticos y civiles en Cuba. El bloqueo es injusto e ilegal y afecta fuertemente a las gentes.” (Tampoco en este caso trataremos aquí el grado de veracidad de la anterior afirmación ). Después de esta oración, sigue un par de párrafos describiendo “el juego sucio” que los Estados Unidos de América llevan a cabo en Latinoamérica en general y en el Caribe en particular. Los razonamientos, ilustrados a partir de “numerosos ejemplos a través de la historia”, son tan poco serios y cliché que (aunque los ejemplos fuesen correctos), cualquiera entendería que las líneas van destinadas a calmar a los electores, al acenturase el tradicional antinorteamericanismo del Partido de Izquierda. (A propósito de esto último: el término imperialismo con que el Partido de Izquierda suele denominar a la única potencia mundial vigente, los Estados Unidos de América, al menos en su relación con los vecinos latinoamericanos, brilla por su ausencia. Sic!).

Nuevamente se actualiza la eterna cuestión sobre qué viene primero: ¿la gallina o el huevo? O dicho de otra manera: ¿a quién al fin y al cabo consideraremos responsable por el hecho de que acaezcan violaciones a los DH en Cuba: a los Estados Unidos de América o al régimen cubano? ¿Quién tiene mayor obligación y posibilidad de defender los DH en Cuba? El Partido de Izquierda nos ayuda a despegar con una aclaración que parece ser tanto inevitable como esperada reorientación de su anterior política hacia Cuba: “Al mismo tiempo, es también responsabilidad propia del gobierno cubano crear seguridad legal y respeto por los derechos humanos y libertades democráticas.”

Si contrastamos las expresiones “han contribuido fuertemente a socavar” (referente a la influencia de los Estados Unidos de América en la situación de los DH en Cuba), con “responsabilidad propia” (que alude al rol del régimen castrista), caeremos en la cuenta de que el Partido de Izquierda considera que la responsabilidad primaria está en el gobierno dirigido por Fidel Castro, mientras que el país vecino juega un papel secundario (incluso cuando esta posición subordinada significara, según la Dirección del Partido, una fuerte socavación de los derechos civiles y políticos). Que el Partido de Izquierda impute al régimen castrista la responsabilidad, debe por consiguiente significar que reconoce que el régimen tiene poder en sus manos para mejorar el estado de los DH en la isla. Año tras año, el Partido de Izquierda presentaba al Parlamento Sueco mociones sobre Cuba donde la mayor, cuando no toda la responsabilidad por el estado de los DH en Cuba –entre otros aspectos- se traspasaba sobre el Estrecho de la Florida.

De los razonamientos del párrafo anterior, se deduce que el Partido de Izquierda empieza a reconocer que el principal violador en lo referente a los DH de los ciudadanos cubanos se encuentra dentro de Cuba, es decir, son aquellos que hoy tienen tanto la responsabilidad como el poder de cambiar el estado de las cosas. Por ello no es ninguna casualidad que de las cinco demandas que el Partido de Izquierda hace públicas a través de la Declaración sobre Cuba, tres van dirigidas directamente a la dictadura castrista (reformar la legislación despenalizando el ejercicio de DH fundamentales; que a los encarcelados por motivos políticos se les garantice juicio justo; así como la abolición inmediata de la pena de muerte), mientras que una sola exigencia toca “la guerra económica de los Estados Unidos de América contra Cuba”, y otra última la política de la Unión Europea para con Cuba según los deseos del Partido de Izquierda. Obviamente el Partido de Izquierda considera que el régimen castrista es el que en primera y última instancia dicta las leyes de Cuba, condena y encarcela a los opositores políticos, al igual que coloca a las personas ante el pelotón de fusilamiento. Nadie más que este.

Como cosa curiosa debe finalmente prestársele atención al hecho de que en la Declaración sobre Cuba, ni una sola vez se alude a la mítica revolución cubana, el eufemismo romántico con que el Partido de Izquierda y otros despistados por la ribera izquierda confundían a la dictadura comunista. En lugar de esto, se habla hoy en nombre del pueblo cubano. El desplazamiento del discurso significa pues que el mito se va desvaneciendo. Y con este, también la tiranía castrista.

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La Declaración sobre Cuba del Partido de Izquierda es un saldo de cuentas (posiblemente muy modesto) con su pasado castrista. Acorde al documento en cuestión, el régimen de Fidel Castro viola los derechos civiles y políticos de sus compatriotas. El Partido de Izquierda le atribuye al pueblo cubano logros sociales y económicos, y por otra parte reconoce implícitamente que los portadores del poder desatienden los derechos económicos y sociales del pueblo. En lo que respecta a la distribución de la responsabilidad entre Washington y La Habana en materia de DH en la isla, la mayor responsabilidad es colocada en los hombros de este último. Todo esto significa que el Partido de Izquierda opina igual que la mayoría de los demócratas cubanos, tanto en el destierro como dentro de la isla. Se acerca pues el día en que el Partido de Izquierda será una voz más en Suecia que apoye al movimiento cívico-democrático cubano. Entonces, el Foro Internacional de la Izquierda, órgano de cooperación del Partido de Izquierda, jugará un papel importante en la inevitable democratización de Cuba.

© Alexis Gainza Solenzal
Exiliado Cubano de Suecia.

 

Misceláneas de Cuba. Revista de Asignaturas Cubanas. Misceláneas de Cuba, No. 2, Año VI,  MARZO - ABRIL DE 2010
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